Zambo: el nuevo Perú

Sebastián Alburquerque

Miércoles 13 de diciembre de 2017

¿Pueden ser todavía más ricos los sánguches peruanos? La respuesta es que sí, pueden ser mejores. Es la conclusión tras una visita a Zambo.

Los sánguches peruanos vinieron a cambiar el panorama sanguchero nacional para siempre. Los de lomo saltado o combinaciones como chanchito con camote ya son parte de la carta de varios locales, en un sincretismo sanguchero delicioso.

De eso ya han pasado varios años, sin muchas variaciones en la receta. Pero Zambo, en pleno barrio Bellavista, es una apuesta diferente, porque le dan una vuelta de tuerca a los ya clásicos panes del Perú.

Ejemplo: se pidió un sánguche de chicharrón, y en este caso, venía con chicharrones de costillar de verdad. Deliciosos y poco saludables chicharrones. Exquisitos. Además venía con camote frito en hilo, lechuga, mayonesa y cebollita con limón ($6.900, con papas).

Rico es decir poco. Era fresco, sabroso, con el chicharrón intenso, pero muy bien cortado con la acidez de la cebolla con limón. Un plato equilibradísimo. Eso sí: entre el hambre y la premura por degustar el pan, pasó desaperibido por este cronista que a la preparación le faltaba el camote frito en hilo que decía en la carta. Hubo que pedirlo porque en la cocina se les fue agregarlo. Es un detalle (y afortunadamente hubo compensación en forma de postre cortesía de la casa), pero son esos detalles que muestran que están en su primera etapa (de hecho al momento de escribir esto no tienen patente de alcohol todavía).

En la carta además hay sánguches de butifarra, lechón asiático con coleslaw y guacamole, y lomo saltado con tocino. Ñami.

También se puede cambiar las papas por yucas fritas, y es buena idea hacerlo. Son más densas y levemente más dulces que las clásicas papas, lo que le da más novedad a un sánguche bien novedoso.

Zambo es un acierto en todo sentido. Le dan una vuelta de tuerca a los sánguches peruanos, elevándolos todavía más.


Zambo. Dardignac 0195, Providencia.