Ruth Betty Joseph: Una haitiana en la PDI

Arturo Figueroa Bustos

Jueves 28 de diciembre de 2017

Durante tres años, Ruth fue becaria de la Policía de Investigaciones de Chile. Aquí ayudó en operativos relacionados con compatriotas suyos y conoció de primera mano la dura realidad que viven muchos. Ahora regresa a Haití con la convicción de que puede aportar a que su país salga adelante.

Textos Arturo Figueroa B. / Fotografía Gabriel Gatica R.

Todavía siente que a veces la miran feo en el Metro. No es algo que la perturbe, en todo caso. “Prefiero enfocarme en esos chilenos que me ven y me quieren”, dice Ruth Betty Joseph (27). Ella arribó a Santiago desde la capital de Haití hace tres años y, por lo mismo, ha sido testigo de todo el proceso de migración más masivo de sus compatriotas. “Yo soy muy tranquila, muy demócrata, y puedo llegar a entender que alguien se sienta mal cuando me ve”, remarca.

Llegó con una beca para estudiar en la Policía de Investigaciones (PDI), de donde acaba de graduarse en una ceremonia a la que asistió la Presidenta Michelle Bachelet. Durante este tiempo hasta se aprendió el Himno Nacional. “Cuando la Roja ganó el 2015 (la Copa América), iba en Metro y estaba lleno de gente gritando de felicidad. Alguien dijo párense los chilenos de corazón a cantar el Himno. Y yo me puse a cantarlo, bien fuerte. De repente vi que todos me estaban mirando con cara de asombro. No puede ser, de qué país es usted, me preguntó un señor. Terminaron ovacionándome”, recuerda.

En paralelo a los estudios, colaboró con la PDI en operativos relacionados con haitianos. Así, fue testigo de la precariedad con la que viven muchos de ellos y también del desamparo; la mayoría apenas articula un par de frases en español, entonces, cuenta que así son blanco fácil de engaños de todo tipo.

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-¿Cómo llegaste a ser policía?
-Ser policía no era mi sueño, porque mi tema no son las armas, soy una persona sensible. Primero estudié un poco de relaciones internacionales y después medicina. Entremedio de todo eso fue el terremoto en Haití y mi mamá me dijo que por qué no entraba al servicio policial, que había una necesidad muy grande en el país de retomar la seguridad. Fueron tiempos complicados allá y lo hice, pensando que así podía ayudar. Así llegué a Colombia a formarme (fue mi primer curso formal como policía), luego a Chile y todo tomó sentido para mí. Ahora me siento muy orgullosa de lo que soy, de lo mucho que he podido ayudar a mis compatriotas que han llegado aquí. Además, en Haití los policías hacen muchas labores. Por ejemplo, los bomberos son policías, se ayuda a las víctimas de accidentes y de otras situaciones.

-¿De qué manera has prestado ayuda a tus compatriotas en Chile?
-Apoyando la traducción, atendiendo denuncias de víctimas e imputados haitianos. He participado en operativos en terreno en lugares como San Bernardo y Cerrillos y lo que he hecho es hacer la primera comunicación con ellos. Porque no es fácil que estés en tu casa y que de repente llegue la Policía de Investigaciones. Se asustan.

-Yo me asustaría si llegara de sopetón la PDI a mi casa.
-Por eso, peor para ellos. Imagínate. Más complicado si no hablas español. Pero yo he visto que hay algunos que sí hablan un poco pero que igual dicen no hablo para evitarse un posible problema.

-¿Qué es lo peor que has visto?
-Me han tocado muchos casos de gente que ha sido abusada por no entender el idioma. Como no conocen las leyes, no saben qué firman. Tampoco saben cuál es el salario mínimo, entonces les dicen que les pagarán diez mil pesos al mes y creen que está bien. Me tocó ver un caso en Valparaíso de compatriotas míos que les hicieron cosas malas a otros haitianos: trata de personas. No les pagaban, les retuvieron los pasaportes y finalmente huyeron dejando sus cosas. Pasaron hambre y frío sin saber dónde pedir ayuda; no sabían si podían confiar en instituciones como la PDI.

-Y de las condiciones de vida en general, ¿has visto mucho hacinamiento?
-Te voy a contar algo. Si ves a haitianos viviendo amontonados, es porque la cultura es así. Allá las casas llenas de gente son súper normales, porque uno suele recibir a familiares y otras personas. Nos ayudamos harto de ese modo.

 

-¿Qué te parece que haya chilenos que rechacen la llegada de inmigrantes?
-Yo sé que hay muchos haitianos que no piensan como yo: creo que cada chileno tiene derecho a opinar como quiera, de acuerdo con su formación, valores. En la PDI hemos tenido clases que nos han ayudado a entender el comportamiento humano. Y que quizás esa persona que me puede mirar feo no lo hace por mi color o mi nacionalidad, sino porque viene de una pelea en casa o el trabajo.

-¿Te han dicho que el chileno es un poco amargado?
-Escuché eso, pero creo que todo el mundo pasa por periodos así.

-¿Tú te adaptaste bien acá?
-Sí, logré hacer amistades muy buenas. Los chilenismos son complicados, pero al inicio. Lo que sí, la temperatura es un tema importante para nosotros.

-¿A qué nivel?
-Uno se muere de frío acá y te enfermas más, pasas resfriado. Yo en la academia la pasaba en enfermería por eso. Ahí me conocieron bien y me decían ésta es como tu segunda casa.

-¿Qué cosas cotidianas echas de menos de Haití?
-El pescado del país.

-Pero acá hay muchísimo pescado.
-Tienen sabores diferentes. Creo que el mar caribeño le da otro sabor, no sé cómo explicarlo. Me imagino comiéndolo con plátano frito y en la casa, con todo lo que significa sentirse en el hogar. Y la playa también se echa de menos: acá el agua es muuuy helada.

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-¿Intentaste bañarte acá?
-Claro, he ido a Viña del Mar con mucho sol y es terrible.

-Además de Chile, ¿a qué otros países migran los haitianos?
-A Estados Unidos, Canadá, México, Colombia y República Dominicana, principalmente. En mi familia, por ejemplo, somos siete hijos y sólo un par viven en Haití. Estamos repartidos por varios países y ahora mi papá va por temporadas a EE.UU. por trabajo.

-¿Es algo normal en las familias?
-Todos los haitianos tienen algún familiar en el extranjero. Es normal que busquemos oportunidades afuera, que juntemos cierto dinero y, ahí, quizás, volvemos para instalarnos, comprar un casa, etcétera.

-¿Qué quieres hacer en tu país ahora que vuelves?
-Voy a estar en el ámbito investigativo y así usaré lo que he aprendido aquí. Esos conocimientos no se pueden perder, tienen que ser útiles para mi país.

-¿La situación de vida en Haití es tan precaria como se ve desde acá?
-Es complicada, pero tampoco tan extrema como se ve en la tele. Conozco casos de gente que se ha venido a Chile buscando un sueño aunque en la isla tenían trabajo y casa, y no se devuelven porque les da vergüenza reconocer un fracaso.

-Pasarás el Año Nuevo en Haití. ¿Cómo es la celebración allá?
-Es entretenida porque se junta con el día de nuestra independencia. Hay mucha gente en las calles celebrando. Y en las casas tomamos una sopa que se hace con zapallo. Esa es una sopa de libertad, es un símbolo porque cuando estábamos colonizados no se podía tomar.

-¿Vivirías acá de manera permanente?
-Puede ser. Yo me estoy volviendo a mi país para aportar allá, quiero que mi país logre salir adelante. Luego de eso, es una posibilidad. Ustedes tienen un país que, con cosas buenas y malas, ha logrado progresar y nosotros, los extranjeros, podemos ayudarlos a crecer más aportando lo nuestro. Además que acá también puedo auxiliar a mis compatriotas que están mal, tirados, que no pueden más. Y a todos los extranjeros. Para mí sería un lindo desafío. Si esa oportunidad se da, lo haría. Llevo a Chile muy adentro.