Ricardo Astorga: "Si viajas y no aprendes del lugar, el viaje no existió”

Felipe Morales

Jueves 05 de octubre de 2017

El domingo arranca la nueva travesía del realizador, que mostrará el “Chile que no está en el mapa y que lucha por hacer patria”.

Cuesta creer que a Ricardo Astorga, quien ha dedicado gran parte de su vida a recorrer el mundo, no le gustara viajar cuando era pequeño. “Vivía en el campo y me cargaba salir de mi casa. Lloraba si me tenía que ir de paseo con mi curso. De hecho no iba. Pero después no me detuvo nadie”, dice el realizador, famoso por espacios como El Mirador y la saga La Ruta, y que desde este domingo a las 20 horas vuelve a recorrer el país.

En Chile Ancho, la nueva apuesta cultural de TVN, el documentalista visitará pueblos “olvidados por los mapas”, y que hacen lo imposible para cumplir los sueños que han mantenido por años.

“Este programa tiene un gran significado para mí. Después de pasar años patiperreando por Papúa Nueva Guinea con los caníbales o recorriendo el Amazonas, volver a mirar los lugares escondidos de Chile es una maravilla. He descubierto una realidad asombrosa. Hay pueblos que prácticamente no aparecen en el mapa, y que sin pedirle nada a nadie, tratan de hacer patria cumpliendo las metas que ellos mismos se proponen. Y no estoy hablando sólo de pueblos originarios. Son lugares remotos, tremendamente bellos, en los que su gente realiza verdaderas epopeyas, por simple que le parezcan a quienes viven en grandes ciudades.

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-¿Se puede adelantar algunos de esos deseos?
-Hay historias que realmente nos emocionaron. Encontramos una pequeña isla en el sur donde nadie había viajado a Santiago, y el deseo de muchos padres era que sus hijos lo hicieran. Entonces se pusieron a trabajar durante un año con ese propósito: los pescadores vendían sus productos con este fin, las mujeres hacían artesanías, las islas cercanas los venían a ayudar para hacer campeonatos de fútbol que generaran recursos (…) Finalmente ellos suben al avión, imagínate la cara de los niños, y llegan a Santiago. Querían visitar la torre más alta, otros querían ir al estadio de Colo Colo, otros querían conocer La Moneda. Hasta estuvimos en mi casa viendo el partido Chile-Uruguay. Fue emocionante. Son pequeñas grandes epopeyas que le cambian un poco la vida al pueblo. Se dan cuenta que pueden lograr mucho trabajando juntos, y se han unido más como comunidad. Se genera una red de favores increíble entre ellos y con otras localidades también desconocidas. Yo creo que de los 12 capítulos del programa, habrá sólo uno o dos de esos pueblos que están en el mapa.

-¿Y cómo das con esos lugares tan recónditos?
-Siempre hay un trabajo de investigación previa, y en lo personal, me ha servido mucho recorrer tantas veces Chile. Me gusta caminar, hablar con la gente, y así ir creando una red de contactos, de amigos en cada sector. Por ejemplo, llegamos a un pueblo que quería reconstruir su iglesia, caída tras el terremoto. La comunidad se juntó, hizo actividades, reunió plata. Cuento corto, la próxima semana se reinaugurará con un matrimonio. Y yo soy el padrino del matrimonio. Quizás mis ahijados después me den el contacto de otro pueblito que está haciendo cosas. Así suma y sigue.

-¿Es la gente lo más valioso de cada lugar?
– El viaje para mí no es el simple hecho de viajar. El que viaja y no vuelve hecho otra persona, transformado, o no aprendió algo de donde estuvo, nunca viajó. La diferencia entre las personas, entre las culturas, es lo más importante. Lamentablemente eso se está perdiendo. Cada dos semanas desaparece un pueblo del planeta. Por eso qué mejor que salir a buscar nuestras comunidades olvidadas. Lo que se conoce, se quiere, y lo que se quiere, se cuida.

– En los últimos años la efervescencia por los programas de viajes ha aumentado. ¿Te complica este escenario al estrenar un nuevo espacio?
– Para nada. El concepto de programa de viajes comenzó hace mucho, antes que nosotros hiciéramos los nuestros. Recuerdo los viajes de Don Francisco (en Sábados Gigantes). De verdad, me encanta que haya muchos programas de viajes, pero lo que más me gusta es que la gente los vea. Se nota que hay un interés del público por conocer lo nuestro.