El despreciado pino radiata ahora sirve para adelgazar

Natalia Heusser

Jueves 12 de octubre de 2017

Científicos de la U. de Concepción crearon una cápsula que inhibe el apetito usando semillas de este árbol que abunda en la Zona Centro Sur.

Está claro que el pino radiata o comúnmente llamado pino insigne no tiene muy buena fama. Se dice que le ha quitado espacio al bosque nativo, que consume mucha agua y que daña la fertilidad del suelo.

A pesar de todos los inconvenientes asociados a esta especie, posee un poder oculto que fue descubierto por científicos chilenos, quienes exploran las potencialidades en agentes que en grandes cantidades podrían ser dañinos para el medio ambiente.

Resulta que de la semilla que se encuentran en los conos de este popular pino se puede extraer un aceite que es beneficioso para la salud, ya que es rico en ácido graso Omega 5, un poderoso antioxidante que ayuda a disminuir las grasas y a moderar las ganas de comer con un efecto de saciedad, no de rechazo.

Pero además este producto disminuiría la resistencia a la insulina (efecto sensibilizador) lo que permitiría retrasar o prevenir la diabetes tipo 2 y mejoraría los niveles de colesterol.

“Son varias las ventajas. Aparte de ser natural, no tendría un costo muy elevado porque la extracción del aceite es medianamente fácil. Solo habría que buscar un buen sistema de proveedores de semillas de pino, algo que permitiría darle un valor agregado a un subproducto de la industria forestal que beneficiaría a pequeños productores y a pequeños propietarios”, señala a La Hora José Becerra, director de la iniciativa y doctor en Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción, quien trabaja junto a profesionales de las facultades de Ciencias Naturales y Oceanográficas, de Farmacia y de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT), como es el caso de la doctora Cecilia Fuentealba.

La píldora adelgazante ya existe y fue elaborada en conjunto con el Laboratorio Pasteur. Ahora solo se espera que se apruebe la última fase del proyecto para que comiencen los estudios clínicos en humanos el próximo año. Para eso están postulando a financiamiento de Corfo.

En específico, la idea es que las cápsulas blandas funcionen estimulando la liberación de dos hormonas peptídicas supresoras del apetito: la CCK (colecistoquinina) y la GLP1 (péptido 1 similar al glucagon), las que envían señales de saciedad al cerebro.

Hasta 200 semillas se pueden obtener de un cono y para lograr 150 ml. de sustancia se necesita un kilo de semillas.

“Empezamos esta investigación en el 2011 y al comienzo hicimos la extracción de aceite a través de solventes. Así encontramos que cada semilla tenía sobre 15% de aceite. Si bien los solventes están permitidos, es un sistema muy invasivo así que compramos una máquina en EE.UU. que tiene un pequeño molino y una prensa. Por un lado sale el material y por el otro el residuo, esto ayuda a extraer fácilmente el aceite y conseguir varios litros en poco tiempo”, asegura Becerra.

En la iniciativa también participa la empresa Surlat y la Forestal Mininco. Para apoyar la labor también están en conversaciones con recolectores de la Región del Biobío para proyectar este plan al futuro. “Ya tenemos varios interesados en el tema”, afirma el docente.

Otros proyectos

  • El parásito antitumoral en colon y en mamas
    Los hongos Aphyllophorales nativos son conocidos popularmente como “orejas de palo” y se encuentran en los troncos de los árboles. Desde el 2005 que el profesor José Becerra y su equipo estudian la capacidad de activar el sistema inmunológico y antitumoral de esta especie, para combatir el cáncer de colon y de mama.
    “Hemos ido a recolectar este hongo al sur de la Patagonia. Aquí trabajamos junto a investigadores de la U. de Chile, de la U. de Magallanes, de la U. de Málaga de España y Carolina Delgado, especialista en cáncer de colon de la Universidad de Concepción”, dice Becerra.
  • Utilizarán el “moco de agua” como antiinflamatorio
    Hay una microalga introducida en Chile que está causando estragos en lagos y ríos del sur. Conocida como “moco de agua”, es capaz de aglomerarse, formando un elemento viscoso.
    Los investigadores han recolectado esta especie en el río Bío Bío. Para eso se trabaja con el Centro de Ciencias Ambientales-EULA de la Universidad de Concepción, donde está el especialista Roberto Urrutia. “Estamos investigando unos compuestos de esta especie que activan el sistema inmunológico. Ahora, junto a la U. Católica de Temuco probaremos un proyecto para que estos compuestos sean usados como antiinflamaorio para el control del dolor”, señala el profesor José Becerra.