Croq Delice: sanguchote franchute

Sebastián Alburquerque

Miércoles 04 de octubre de 2017

El Croque Monsieur, emblema de la sandwichería francesa, encuentra un buen representante en este local de Bellas Artes. Aunque le falta un poco de chorreo.

Todos los países tienen al menos un sánguche que los representa. Un pan que reúne sus sabores y técnicas en un solo plato. En el caso de Francia ese es el Croque Monsieur, un sánguchote que mezcla queso gruyere, jamón y salsa blanca, claro que lo más llamativo es que el queso va por encima del pan, y está gratinado hasta que quede doradito.

Son pocos los lugares donde se puede encontrar esta oda al queso, y Croq Delice es uno de ellos. Tienen un conveniente menú que consiste en un croque más una bebida por $4.500, así que se pidió uno ‘Español’, que traía tomate, queso, jamón serrano, berenjenas, pesto y la bechamel.

Ahora, un croque es más que la suma de sus partes. El sánguche en cuestión estaba hecho con dos rebanadas gruesotas de un pan muy bien hecho, y gratinado a la perfección. Hasta ahí, todo bien. Pero le faltaba “chorreamiento” al queso. La gracia de un buen croque es que la mezcla de la bechamel con el queso, al derretirse, se convierta en un pantano lácteo que haga imposible comer este pan sin tenedor y cuchillo.

Este pan, como evidencia la foto, no tenía esa laguna de queso. De hecho, le faltaba un poco de bechamel. Uno entiende que la salsa es pesada, pero es parte de la receta y debería haber chorreado. Como fuera, el pan estaba muy rico. La berenjena asada estaba hecha casi una pasta bien sabrosa, y el pesto, aunque más salsa que pesto propiamente tal, le aportaba ese saborcito a albahaca que siempre es bien recibido.

Ahora, no porque le faltara untuosidad este era un sánguche seco. Para nada. En cada bocado el jamón serrano contrastaba con la humedad del queso, o con las berenjenas. A pesar de lo fuerte de los sabores, era un sánguche equilibrado. Y más encima, barato.

Croq Delice. Merced 537, Santiago.