Tipo de suelo y relajo en las normas explican daños en México

Claudia Maldonado

Miércoles 20 de septiembre de 2017

El terremoto del martes dejó más de 200 muertos.

“Guadalajara en un llano, México en una laguna”. La letra de la ranchera popularizada por Jorge Negrete hace referencia al sitio donde fue construida Ciudad de México y que constituye una de las causas por las cuales el terremoto del martes provocó tanto daño.

El movimiento telúrico de 7,1 grados Richter tuvo epicentro en Axochiapán (Morelos), a 150 km de la capital. Causó la muerte de, al menos, 223 personas en cuatro estados, y el desplome de 39 edificios en la capital y daños en decenas de construcciones, según el alcalde Miguel Mancera.

Aunque la magnitud no fue tan alta, la calidad pantanosa del suelo de Ciudad de México hace que los sismos se amplifiquen.

Frente a esto y luego de la devastación causada en 1985 por un terremoto de 8,2 grados (diez mil muertos, 400 edificios derrumbados y 1.500 con daños estructurales), las regulaciones para la construcción se hicieron más estrictas. Hubo un nuevo reglamento en 1987 y otro en 1997.

Peligrosa zona 3

En el de 1997 se especifican por primera vez los tres tipos de suelo de la capital, para establecer las características que debe tener un edificio para resistir un temblor.

La zona 1 es la parte alta del Valle de México, la 2 es la franja que divide la 1 de la 3 y tiene características de ambos suelos, y la zona 3 o del lago, tiene un suelo mucho más blando debido a que es donde se encontraban el Lago de Texcoco y el Lago de Xochimilco.

En 2004 la zona 3 se subdividió en cuatro sub-zonas, incorporando sus coeficientes sísmicos.

Pero “no siempre se aplica estrictamente el reglamento y eso es fuente de mayor vulnerabilidad”, comentó Roberto Meli Piralla, investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Varios de los edificios colapsados están en barrios de moda como Roma, La Condesa y Del Valle, que en los años recientes sufrieron un boom inmobiliario en el que las empresas constructoras relajaron las normas, según denuncias ciudadanas.

El derrumbe más emblemático causado por el sismo fue el que se produjo en la escuela Enrique Rebsamen (foto), en el sur de la capital, donde murieron 21 niños y cuatro adultos.