El plástico del futuro estaría hecho de bacterias y aceite

Carola Julio

Miércoles 27 de septiembre de 2017

Se trata de una innovación hecha en Chile. Científicos locales desarrollan biopolímeros, un tipo de plástico a partir de bacterias que conviven con nosotros. El hallazgo se publicó en Nature.

Como si se tratase de un globo que se infla hasta reventar, un grupo de científicos chilenos encabezados por Ignacio Poblete, del laboratorio de Biosistemas del CBIB de la UNAB, “alimentan” bacterias hasta hacerlas morir y con ellas hacen plástico.

Durante este proceso, lo que sucede dentro de las bacterias es que, una vez que llegan a un estadio específico, se produce la ruptura de su membrana, inducida por distintos mecanismos aplicados bajo control en el laboratorio. Las pequeñas mueren y producto de esta autolisis liberan partículas de biopolímero que después son tratadas para darle forma y uso.

Con este material no se pueden hacer plásticos duros ni muy complejos, pero si quisiéramos hacer una bolsa de basura, se podría. De hecho, según Ignacio Poblete, investigador líder del experimento, ya se hacen cápsulas para remedios, como las de los antibióticos, que el organismo puede absorber y luego desechar.

Según el científico no hay ningún riesgo asociado al uso de este material. De hecho sostiene que este tipo de plástico puede ser degradado por el propio cuerpo humano y se utilizaría en sutura de autoabsorción. “Hoy en día se utiliza para varias cosas, por ejemplo, en el caso de las fracturas y dependiendo del espesor y el tipo, el cuerpo lo degrada a través del trabajo de las enzimas. Es totalmente inocuo, certificado como inocuo”, subraya el investigador.

La otra ventaja de este tipo de plástico es que su biodegradación ocurre en aproximadamente cuatro meses, lo que compensaría los niveles de contaminación por plástico.

“Como este biopolímero está hecho de una bacteria, cuando tú lo colocas en el suelo hay otras bacterias que se la pueden comer fácilmente. Si entierras una bolsa de este material, en tres o cuatro meses ya no existe”, destaca el investigador.

Los retos

La investigación ha sorteado varias dificultades. Primero el plantearse cuál sería la “comida” adecuada para las bacterias. Una opción es el glicerol, un subproducto del biodiésel, pero esto encarece su costo. Ahora están trabajando en una solución que consistiría en aceites de origen vegetal tirados por la industria y que podrían ser reciclados. Aún así, el investigador explica que han logrado bajar los costos con biodiésel.

“El problema de los biopolímeros es que cuestan cinco a siete veces más que el plástico común. Hay dos proyectos importantes para solucionar esto: uno, el uso del aceite del McDonald’s que por ley en Chile no se puede verter al alcantarillado, por lo que las empresas pagan por retirarlo y así habría materia prima gratis”, comenta.

Poblete señala que el desafío mayor es combinar la ciencia con la industria y la productividad. “Todo nuestro grupo de estudio se enfoca en la producción de diferentes biopolímeros y también hacemos ciencia para entender cómo mejorar la productividad. Combinamos ingeniería genética con modelamiento matemático, desarrollo de bioprocesos, sistemas de autolisis (autodestrucción) y ahora estamos en conversaciones con una empresa”, cierra.

¿Cómo se hace el plástico de bacterias?

Paso 1
Primero se escoge el tipo de bacteria (Gram -) en base al polímero que se quiere conseguir. Se utiliza la bacteria pseudomona putida KT2440

Paso 2
Las bacterias se colocan en engorda. Se las alimenta con glicerol, un subproducto de la producción de biodiésel.

Paso 3
Se induce a la autolisis bacteriana: la bacteria se autodestruye controladamente con choques de frío y calor.

Paso 4
Una vez que la membrana de la bacteria se rompe se libera el biopolímero como producto.