Morir en Saturno

Gabriel León

Martes 12 de septiembre de 2017

La sonda Cassini lleva veinte años viajando por el espacio. Trece de ellos los ha pasado orbitando a Saturno, el segundo planeta en masa y tamaño de los que forman parte de nuestro Sistema Solar y que se caracteriza por su sistema de anillos, visibles desde la tierra con telescopios pequeños. La misión fue concebida en los años 80s y se llama Cassini-Huygens, en honor a los astrónomos Giovanni Cassini y Christiaan Huygens, y consta de la sonda Cassini -desarrollada por la NASA- y del módulo Huygens, construido por la Agencia Espacial Europea.

Gracias a la misión Cassini-Huygens hemos obtenido impresionantes imágenes de Saturno, su sistema de anillos y sus lunas, incluyendo a Titán (donde aterrizó Huygens) y Encelado. Esta última luna podría generar condiciones compatibles con la vida (como la conocemos en nuestro planeta) y si bien la superficie de Encelado presenta una gruesa capa de hielo, se ha determinado que es muy probable que debajo exista agua líquida. Esa es la principal razón por la cual Cassini será sacrificada y este viernes 15 de septiembre se incinerará. Si bien el viaje por el espacio no requiere combustible y basta con la aceleración inicial, los cambios de trayectoria de la sonda sí requieren activar los motores.

El problema es que su combustible casi se ha agotado y los científicos no quieren que la sonda choque eventualmente con la superficie de Encelado. Esto, ya que existe la posibilidad (remota) de que bacterias terrestres hayan sobrevivido al viaje y accidentalmente la contaminen. La Oficina de Protección Planetaria de la NASA ha calificado a Encelado como un lugar de gran interés; por esta razón la sonda Cassini se autoinmolará, en un Gran Final, en la atmósfera de Saturno.