Dolores menstruales invalidantes afectan a 10% de chilenas

María Eugenia Durán

Domingo 03 de septiembre de 2017

Si bien las afectadas ya pueden acceder a un permiso médico para faltar al trabajo, no reciben remuneración por los días ausentes.

En una frenética labor están hoy los candidatos al Parlamento para dar a conocer sus propuestas antes de las elecciones de noviembre. Entre las ideas que han levantado más polémica está una de la aspirante a diputada Valeska Naranjo (independiente – PS), quien plantea discutir una llamada Ley Menstrual.

Para Naranjo es importante poner en el tapete el tema de las licencias laborales para las mujeres que sufren de dolores inhabilitantes durante su periodo, condición denominada dismenorrea. Según denuncia, “hoy persiste como un tabú en nuestra sociedad, pese a que afecta a entre el 15% y el 20% de las mujeres” que sufren algún grado de dolor menstrual.

Según explica la doctora Elisa Orlandini, gineco-obstetra de la Red de Salud UC CHRISTUS, la dismenorrea es “tremendamente frecuente en las mujeres. El 70% de las mujeres tiene algún tipo de dolor o molestia. Ahora en un porcentaje menor, entre un 10 y un 20%, pueden tener un dolor invalidante, porque afectan sus actividades de la vida diaria o porque le duele tanto que en el fondo no les permite llevar una vida normal”.

La especialista aclara que el dolor es un tema que varía según cada persona, dependiendo de sus síntomas o de su grado de tolerancia, pero “en este grupo las mujeres a veces no pueden levantarse de la cama o llegan a desmayarse del dolor”.

Agrega además que este dolor “tiene una codificación en el código internacional de enfermedades y, por lo tanto, nosotros sí podemos dar una licencia por esta enfermedad”. Y añade que lo ideal es hacer un diagnóstico para descartar otras enfermedades o para tratar este dolor farmacológicamente, lo que tendría un 90% de respuesta.

En tanto, el presidente de la Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica (Socheg) y académico de la Universidad San Sebastián, doctor Patricio Barriga, agrega que esta condición es más bien un síntoma que podría estar mostrando la presencia de una enfermedad.

Barriga explica que es más fuerte en la adolescencia a partir de la primera menstruación y tiende a mejorar con los años, aunque no en todos los casos. “Lo más importante es que requiere de diagnósticos para buscar las causas del dolor”, dice.

Y añade que hoy la dismenorrea puede ser tratada muy eficientemente con medicamentos, hormonas e incluso hay otras opciones, “como las cirugías sin peligro de infertilidad”.

Disparidad

Según la candidata Naranjo, socióloga de profesión, hay muchos aspectos de este tema que aún deben ser analizados, pero comenta que su sola discusión es ya un avance en los derechos de las mujeres.

A modo de ejemplo, Naranjo, quien se presenta por el distrito 10, señala que en Chile los ginecólogos sí pueden dar licencias por dismenorrea, pero se extienden por sólo tres días y no son pagadas por las isapres.

En algunos casos son los empleadores los que corren con los costos, pero no es una norma pues no están obligados por ley, y son las mujeres las que deben sufrir la merma económica.

“Las mujeres no deben ser castigadas por temas reproductivos, por ejemplo, en el ámbito laboral”, apunta Naranjo, agregando que “esto sólo aumenta la brecha económica (en temas de género) pues ya ganan 30% menos que los hombres”. Y cita un reciente informe del Banco Mundial que calificó a la menstruación como “un factor de desigualdad entre hombres y mujeres”.

De acuerdo al BM, las mujeres pierden anualmente unos 20 días laborales o de estudios por estos dolores menstruales. Además, las mujeres deben invertir mensualmente en elementos para la higiene menstrual.

“Por eso en Argentina se está analizando una ley para entregar estos elementos en forma gratuita a las mujeres de menores recursos y proponen quitar el IVA a estos productos, para no afectar la economía de las mujeres”, explica Naranjo.

“Debemos asumir que todos los aspectos de la salud reproductiva nos involucran a todos, hombres y mujeres”, asegura la socióloga.

Críticas

La idea de la candidata parece haber abierto un debate.

Entre sus detractores está la diputada independiente y médico Karla Rubilar, para quien la licencia por dos días al mes no es la solución, sino que lo correcto es hacer exámenes, encontrar la causa del dolor y tratarlo.

Para el doctor Barriga de la Socheg es un “tema delicado” que es asumido como “un problema de salud pública”.

Y apunta que una legislación al respecto podría complicarse, por ejemplo, respecto a la forma en que se mide ese dolor, por lo que recalca que lo único importante es fomentar el diagnóstico y el tratamiento. “Y eso no lo incluye ninguna legislación”, reflexiona Barriga.

Eso es en el plano médico, pero las críticas también se refieren a los aspectos económicos, donde algunos creen que la medida podría aumentar aún más la brecha salarial y las dificultades para la contratación de mujeres.

“Los empresarios no contratan mujeres porque nos embarazamos, pero eso no puede ser, nuestra valoración laboral debe cambiar”, afirma Naranjo, para quien nuestro país está preparado para esta discusión.