Creme Caramel: pasteles de calidad

Sebastián Alburquerque

Miércoles 27 de septiembre de 2017

Cuesta encontrar casos que rompan la monotonía de las pastelerías nacionales, pero acá hay un ejemplo novedoso y lo mejor de todo, muy barato.

La pastelería es muy re complicada. Incluso siendo riguroso con la receta y sus medidas, siempre está el riesgo de que el resultado sea fome. Debe ser por eso que buena parte de los pastelitos que ocupan los mostradores de las pastelerías (berlines, chilenitos, pies…) son más bien planos. Hay excepciones, claro, pero el panorama es más bien predecible, a menos que uno vaya a algunos locales de barrios exclusivos de la ciudad a gastarse una millonada.

Por eso Creme Caramel, ubicado en el centro de Santiago, es tan bueno. Ningún pastel cuesta más de $1.500 y valen cada peso. Como tienen sólo para llevar, pido perdón por esta reseña que no implica “salir” con 10 lucas. Pero en serio vale la pena.

Ejemplos: la barra de caramelo ($1.000) es una delicia de masa mantecada, caramelo, almendras tostadas y cubierta de chocolate. Es un millionaire shortbread, un clásico de la pastelería británica que, si bien es muy dulce, las almendras logran cortar la sobredosis de azúcar y el chocolate es lo suficientemente amargo como para contrastar.

El cheesecake de frambuesa ($1.500) es suave, no tan dulce y fresco. El cheesecake de café y chocolate ($1.500) es sedoso, el café se siente intenso y la base es de galleta de chocolate amargo. Cada cucharada es casi sensual, como una canción de Sade hecha pastel.

El cheese-brownie ($1.000) debe ser el mejor logrado. Es un brownie marmolado con mezcla de cheesecake y frambuesas frescas encima, que es para comerse tres de una. El brownie es denso y chocolatoso, pero el queso crema lo hace más suave, y las frambuesas se notan y con su acidez cortan el dulzor. Es uno de los mejores pasteles de Santiago, fácil.

Creme Caramel. Cumming 109, Santiago.