El club de entrenamiento para personas con cáncer

Emma Antón

Jueves 28 de septiembre de 2017

El cerro San Cristóbal es el lugar escogido para ejercitar por un grupo de pacientes que lucha contra la enfermedad.

Manuel Díaz trabajó 35 años como profesor de mecánica en Inacap. El 2013 tomó la decisión de retirarse y comenzar con el sueño de emprender y tener su propia empresa. Sin embargo, el anhelo no duró mucho. A los seis meses de abandonar su trabajo le detectaron un cáncer linfático que reclamó todos los ahorros para el Organismo Técnico de Capacitación que pensaba instalar.

A cuatro años del nefasto año en que comenzó la batalla contra el cáncer, Manuel ya se encuentra en etapa de recuperación y su empresa, Caemp Limitada, ya imparte todas las clases que pretendía dar en un principio.

Durante todo el periodo de terapias para controlar la enfermedad, e incluso ahora, una actividad fue clave para que saliera adelante: ingresó a un proyecto piloto de la isapre Consalud, el programa pionero “Camina Contigo”. “Ha sido fantástico para todos los que participamos, y en lo personal también, porque esta enfermedad del terror, que muchos la llaman la enfermedad maldita, es como para pensar sólo en la muerte”, relata el docente.

Todos los sábados un grupo de pacientes oncológicos se reúne en el Cerro San Cristóbal a entrenar y prepararse para la Corrida Santiago Corre Consalud, puntualmente para la Caminata 2K que contempla el evento. Podrá no parecer mucho, pero para una persona que está luchando contra el cáncer o está saliendo de él, cada centímetro es una victoria.

Rutina personalizada

El entrenamiento lo dirige Karen Torrealba, quien se especializa en el trabajo con runners que participan de maratones. Por eso, cuando le propusieron este desafío, hubo un especial cuidado en las rutinas para los pacientes. “En Chile no hay ningún registro de trabajo deportivo con personas en estado oncológico. En primera instancia lo que hicimos fue conocer la ficha médica de cada una de ellas para ver si tenían el alta y el consentimiento para hacer actividad física”, indica.

Los ejercicios no están orientados a que los pacientes desarrollen fisicoculturismo o corran una maratón, sino que a potenciar la movilidad articular, la respiración y la tonicidad muscular, a través del trabajo con su propio peso.

Las sesiones duran alrededor de dos horas y media, ya que deben chequear el estado y evolución de cada paciente y crear rutinas especializadas para cada uno de ellos. “Los dolores osteomusculares que quedan después de radiación son súper potentes, entonces levantarse y caminar para algunos es súper positivo. Algunos tienen catéter y hay ejercicios que simplemente no pueden realizar, y todo eso toma tiempo”, dice Torrealba.

En Grupo

En total son treinta las personas inscritas, sin embargo, a cada sesión van entre 10 y 15, ya que todo depende de la etapa del tratamiento contra el cáncer de cada paciente. “Tenemos un grupo de WhatsApp y durante día y noche nos estamos saludando, contando los éxitos y las penas. Se ha formado un grupo súper bueno. Más allá de los ejercicios, nos apoyamos mutuamente con ánimo y fe”, cuenta Manuel.

El club de entrenamiento no tiene costo alguno para los pacientes oncológicos de Consalud. Puesto que es una iniciativa de la misma isapre, está limitada sólo a los afiliados, pero los participantes del programa pueden invitar a las personas que deseen, ya sean amigos o familiares, sin importar si son afiliados o no.

Christopher Tabilo, doctor del programa Camina Contigo, explica que el proyecto ha sido muy exitoso y bien recibido por los pacientes.

“Hace más de diez años se sabe que hacer ejercicio programado, dentro de las necesidades y las capacidades del paciente, sin sobreexigirlo, es súper beneficioso para él y su estado general. Este plan piloto ya se ha convertido en un clásico, porque en el fondo le enseña a la gente a usar mejor su programa”, asegura.