Los cuentos infantiles made in Chile transitan hacia textos no sexistas

María Eugenia Durán

Domingo 27 de agosto de 2017

Autores, editores y especialistas coinciden en la urgencia de modificar el lenguaje y “desprincesar” la literatura para niños. Con ellos se busca fomentar la equidad de género.

Algo que los adultos recordamos con cariño de la infancia es a nuestros padres o abuelos leyéndonos un cuento a la hora de dormir. Sin embargo, desde la óptica actual muchos de esos libros se ven como validadores de los roles de género tradicionales más sexistas.

Princesas que siempre debían ser rescatadas, mujeres que no adoptaban roles de poder o príncipes que requerían mostrar su valentía antes que sus emociones, cargan las páginas de los libros de antaño. Pero la situación está cambiando y la equidad de género se está tomando las temáticas y los lenguajes en los nuevos libros infantiles. Lentamente, eso sí.

El autor chileno Roberto Fuentes, hizo el tránsito desde la literatura clásica a las historias infantiles, como varios de sus colegas nacionales. “Una razón por la que comencé a incursionar en la literatura infantil-juvenil fue porque no me gustaba lo que veía, lo que leían mis hijos, por ejemplo”, cuenta.

“Esas visiones tan tradicionales hay que sacudirlas un poco”, opina, pero advierte: “Siempre incorporo en mis libros los temas de la inclusión, de la paridad de género, pero no es necesario que los libros tengan un tono educativo. No es mi meta, son temas que están ahí, en la sociedad”.

A su juicio, lo importante es que la oferta de temáticas no sea uniforme en la literatura infantil y tampoco que se caiga en lo caricaturesco o lo panfletario. “Los textos que tengan una mirada diferente también deben ser buenos textos, que la gente los recuerde”, dice.

Fuentes cree que hoy hay autores chilenos que están tratando de hacer cosas diferentes: “En lo que escribe Andrea Maturana, Marcelo Simonetti, Alejandro Cabrera, y me incluyo, se nota el oficio y espero que se nos sumen más”. Esa prometedora visión de la literatura infantil chilena también la tiene Sofía Améstica, editora de Santillana Infantil y Juvenil, para quien todos estos tópicos no están pasado inadvertidos para las editoriales. “Las obras que nos llegan están cada vez más conscientes de temas de género, pero es un interés mutuo. Es lo que los editores buscan y lo que los autores mandan”, dice.

Para Améstica, “lo que la literatura logra, en definitiva, es permitir acceder a muchas realidades distintas y, en el caso de la infantil, llevar a los niños a estos temas para que, a través del libro, puedan problematizar su entorno”.

lectura niños

Cuestión urgente

Para la magíster en Estudios de Género y académica de la Universidad de Chile, María Elena Acuña, este es un tema urgente, pues es justamente en la infancia cuando se empiezan a formar las identidades de género. “Y las familias y las escuelas empiezan de manera muy temprana a condicionar”, explica. El problema de esto -agrega- es que hoy “no estamos educando en un concepto más democrático sobre estas diferencias, sino en base a un esquema binario que distingue muy tajantemente lo que es de hombre y lo que es de mujer”. Eso se refuerza en la escuela y la casa con la vestimenta y normas de comportamiento, añade.

Asegura que muchos libros para niños tienen estas distinciones muy marcadas, “lo que refuerza en ellos una serie de patrones que después son muy difíciles de desmontar”.

Sobre la literatura infantil, afirma que muchos especialistas advierten sobre el peligro del modelo de las princesas. “La princesa como figura no estimula la autonomía de las mujeres y no tiene ningún otro atributo observable, no son científicas, no son matemáticas, no son mamás”, opina. Sobre los libros infantiles, propone buscar nuevas alternativas de cuentos clásicos y que los niños tengan acceso a una colección cada vez más amplia y variada de libros que puedan comentar con sus padres.

Esa lectura conjunta y el diálogo padres e hijos es subrayado también por la subsecretaria de Educación Parvularia, María Isabel Díaz, para quien es importante visibilizar estas temáticas en la sociedad actual. “Una de las formas de promover la equidad de género es a través de los textos, pero también de las imágenes que se utilizan en los libros”, dice la subsecretaria, para quien el objetivo de la autoridad es “ampliar la mirada, conociendo diversos roles de hombres y mujeres”.

Díaz explica que un lenguaje no sexista implica visibilizar a las mujeres, tanto como se han visibilizado hasta ahora los hombres. “Estamos poniendo como un tema central en nuestro trabajo el incorporar un lenguaje inclusivo en términos de género”. Y apunta que tanto padres como educadores deben derribar sus propias barreras, reconocer sus prejuicios y reconocer los estereotipos que nos están dominando para poder entregar una educación no sexista a sus hijos desde los primeros años.

Para la subsecretaria, el mercado de libros infantiles en Chile es bastante amplio y han detectado positivos cambios en temas de género. “Hemos encontrado cuentos con princesas con distintas visiones. Ahora son luchadoras, autónomas, inteligentes, no necesariamente son sexis. Toda esta carga de estereotipos se ha ido liberando”, asegura. Y añade que lo mismo ocurre con libros que hablan de diversidad de familias, por ejemplo, donde el padre aparece haciendo las labores domésticas: “Así estos temas se van verbalizando, naturalizando, visibilizando”.

Recomendados

  • Lirio, un revés y un derecho (Ignacio Ortega, Editorial Santillana)
  • Estrella (Roberto Fuentes, Editorial Nube de Tinta)

Tips para papás

  • Leer a los niños y conversar sobre las historias y los desafíos que plantean los textos.
  • Preguntar a los niños qué piensan y sienten respecto a las historias.
  • Seleccionar libros sin lenguaje sexista y a la vez preocuparse de que las imágenes de los mismos también promuevan la equidad de género.