Amor al topinambur

Consuelo Goeppinger

Jueves 17 de agosto de 2017

De apariencia extraña y deforme, similar a la de un jengibre, el topinambur es un tubérculo originario de América del Norte, famoso por su intenso sabor alcachofado. En Chile se le conoce también como papa alcachofa -sobre todo en el sur de Chile y Chiloé- y también como papa chanchera, ya que antes de que se popularizara como un delicioso producto gourmet y abundara en las mesas de destacados restaurantes, se utilizaba como comida para los chanchos. Por lo mismo, era muy barato; lamentablemente se hizo conocido y hoy el kilo bordea los 1.500 o 2.000 pesos.

Más allá de su precio, lo interesante de este producto es su sabor: es, literalmente, como comerse una alcachofa, pero de gusto más delicado y textura cremosa. Y se puede utilizar de la misma forma que cualquier otra papa: se puede freír, hacer puré -ideal mezclarlo con una papa, ya que tiene textura más acuosa-, transformar en una sopa o crema, hornear, grillar o saltear.

Además, no solo es rica, sino que es muy beneficiosa para la salud, ya que posee grandes cantidades de potasio, fósforo y magnesio, mucha fibra -por lo que favorece la digestión- e inulina, que ayuda a incrementar la flora intestinal. Es muy bajo en calorías, sirve para reforzar el sistema cardiovascular, reducir el colesterol y, como no contiene almidón ni gluten, es ideal para personas celiacas o diabéticos. El único problema del topinambur es que produce gases, así que quienes tengan malestar estomacal, lo ideal es que moderen su consumo.

¿Dónde encontrarlos? Por estos días está terminando su temporada, que dura hasta principios de septiembre, pero aún es posible comprarlos en lugares como la Vega -en el Galpón Chacareros y en los pasillos peruanos siempre hay caseros que tienen topinambur-, ferias libres y en la Ecoferia de La Reina. Solo tienen que fijarse en que su color sea café claro o semi blanco, que no tenga manchas oscuras ni brotes y que su textura sea firme.