Las animitas que despiertan más fervor en los capitalinos

Natalia Heusser

Martes 25 de julio de 2017

Romualdito y Marinita son algunos de los más populares. Los mitos siguen rondando a estos lugares.

Dicen que fue un delincuente que murió abatido por policías. Que era un huaso que falleció tras un asalto. También se habla de que fue un joven con síndrome de Down, quien murió a manos de ladrones.

Durante años han habido muchos mitos en torno a Romualdito, una animita que está ubicada en la calle San Borja, a un costado de la Estación Central de Ferrocarriles. En ese lugar hay una gran muralla llena de placas, velas y cerca de veinte animitas azules que se han ido agregando a la original.

Este personaje tiene muchos seguidores, entre ellos Myriam Vega y Óscar Cartagena, oriundos de Maullín, Región de Los Lagos. Cada vez que este matrimonio viaja a Santiago, pasa para dejarle una vela a Romualdito. “Mi hija se encomienda siempre a él por trabajo y le tiene mucha fe. Por eso nosotros se lo agradecemos”, dice Cartagena.

En el 2011 un grupo de aspirantes a detectives de la PDI, comandados por el entonces prefecto Gilberto Loch, comenzaron una investigación para identificar al verdadero Romualdito. Y lo hicieron. Se trataba de Romualdo Ivani Zambelli, un mecánico que murió el 8 de agosto de 1933 y que vivía a cinco cuadras de donde hoy está su animita. Ahí mismo fue asaltado y recibió una puñalada en el corazón, lo que le provocó la muerte. “Es la animita más famosa en Chile. Le dimos el desafío a los estudiantes y recurrimos a los archivos del cementerio, de prensa, del Registro Civil y lo más importante es que fuimos al archivo nacional, donde obtuvimos información de su autopsia y una foto de él. Fue un arduo trabajo”, señala Loch a La Hora.

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En Santiago hay varias animitas en distintas comunas y muchas de ellas son visitadas, transformándose en un fenómeno particular. Hace dos años que Carlos Martínez (27), conocido como Carlos Augusto, se dedica a investigar temas paranormales y en la página de Facebook “Investigación Paranormal-Chile” publica , entre otras cosas, historias de animitas.

“Hace varias décadas que nuestro país se caracteriza por la devoción a las animitas. La gente confía en ellas y les pide principalmente por salud, amor y trabajo. El tema de las velas, en tanto, es para que las almas encuentren la luz para descansar. En los últimos años lo que más se ha destacado son las bicianimitas, que se instalan en las calles para recordar a ciclistas atropellados”, explica el joven, quien además tiene el canal de YouTube “Santiago Oculto”.

  • Marinita es la niña más querida del Parque O’Higgins
    En 1945 Marina Silva (6), una niña sordomuda, fue asesinada por su padrastro en pleno Parque O’Higgins, cuando el lugar aún era conocido como Parque Cousiño. Han pasado 72 años de su muerte y continua la devoción en torno a su imagen. Su animita luce llena de peluches, velas, juguetes, vestidos, zapatos, coches, placas y peticiones de amor. “Hace poco comenzaron a robarle los peluches para venderlos. Por eso algunos los marcan con plumón con el nombre Marinita. Este lugar, al que se puede entrar por Beauchef, queda al lado de una pequeña plaza. Hay guardias del sector que cuentan que en la noche se mueven los columpios y podría ser la presencia de la niña”, dice el investigador Carlos Martínez.
  • Willy no será olvidado gracias a los remolinos azules
    Willy Rojas Reyes tenía 18 años cuando se quitó la vida de un disparo en la salida del túnel El Tinoco, en el Cajón del Maipo. Dicen que este estudiante de primer año de Ingeniería en Biotecnología Molecular y oriundo de Peñalolén era deportista y fanático del equipo de la U. de Chile. Al parecer la difícil decisión la tomó motivado por una pena de amor. En el lugar su familia construyó un altar con muchos remolinos azules, con la idea de que mientras ellos giren Willy nunca será olvidado. Sus seguidores le dejan remolinos de todos los tamaños y camisetas de su equipo de fútbol.
  • A Carmencita la felicidad le duró poco tiempo
    La sepultura de la Carmencita, que se encuentra en el Cementerio General de Santiago, luce llena de placas de agradecimiento. Son tantas que hay unas sobre otras. Además posee peluches porque muchos creen que fue una niña asesinada. Lo cierto es que Carmen Cañas fue una mujer sureña que viajó a Santiago para buscar nuevas oportunidades. Pero el escenario fue desfavorable, y comenzó a ser prostituta. Luego se enamoró de un hombre llamado Julio y dejó de recibir dinero por su cuerpo. El problema es que la felicidad le duró poco, pues se enfermó y murió con apenas 37 años. Se cree que la devoción a su imagen empezó en la década del setenta.
  • El discreto altar de Hans Pozo donde le piden por la salud
    El homicidio y descuartizamiento de Hans Pozo Vergara (20) es uno de los hechos policiales más impactantes de los últimos años. Si bien sus restos aparecieron en distintos puntos de Puente Alto y San Bernardo, es en la intersección de la autopista Acceso Sur con Quitalmahue, donde se ubicó su animita. “Su altar, hecho por vecinos y cercanos, es discreto y humilde. Le dejan velas y algún regalo. Algunos creen haber escuchado su voz en el lugar. A pesar de que la mayoría le pide por la salud, no me extrañaría que acudan a él personas maltratadas o del mundo delictual”, señala Carlos Martínez.