Ese es el precio por pasar una noche en la elegante residencia ubicada en Tulum, en la costa del mar Caribe.

La vida de los grandes narcotraficantes suele provocar curiosidad, en especial cuando ha sido tan excéntrica como la de Pablo Escobar, quien en los años ‘80 fue el máximo capo de la droga, a la cabeza del cartel de Medellín.

Para saciar esa curiosidad, ahora es posible vivir, al menos unos días, en la que fuera una de las tantas mansiones que el capo colombiano tuvo en varios países de la región. En la localidad mexicana de Tulum (130 km al sur de Cancún), el Patrón del Mal tenía una elegante residencia con salida al mar Caribe y rodeada de naturaleza. Cuando el jefe narco murió a manos de la policía colombiana, en 1993, su propiedades quedaron abandonadas.

La de Tulum permaneció prácticamente oculta bajo la vegetación, hasta que en 2003 fue descubierta. En 2012 un conocido galerista neoyorquino de origen colombiano, Lio Malca, la compró para instalar un hotel boutique, que acaba de abrir sus puertas.

Bajo el nombre de Casa Malca, el lujoso recinto promete una “experiencia como ninguna otra”. Con nueve suites, 26 habitaciones, frondosos jardines y con más de 180 metros de playa, la mansión mantiene rastros de su pasado narco: un túnel que recorre todo el perímetro y unos techos que facilitan la vigilancia privada.

La habitación más barata tiene un precio de 450 euros la noche ($350.000). La suite más grande, de 70 metros cuadrados, era la que solía ocupar Escobar.