Erick Coñoman, candidato a diputado: “Queremos revertir la pérdida de nuestras raíces”

Natalia Heusser

Miércoles 21 de junio de 2017

En la década de los cuarenta Pedro Coñoman Painecura llegó a Santiago para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios. El entonces oriundo de Pulil, región de la Araucanía, tenía buenas notas en el colegio. Por eso, sus padres decidieron enviarlo a la capital para que se convirtiera en el primer integrante de la familia en tener un cartón.

Si bien avanzó en la parte académica, también dejó de lado parte de sus raíces, pues fue el último de su hogar que manejó perfecto el mapudungún, idioma que se perdió con su descendencia. “Lo recuerdo hablándome en su lengua, pero no comprendía mucho. Pienso que a él le tocó vivir un momento bien oscuro de Chile, donde a muchos les daba vergüenza decir que eran mapuche y hasta se cambiaban el apellido. A pesar de ese escenario él nunca negó lo que era, aunque inevitablemente se occidentalizó. Este proceso le pasó a muchos y se ve como natural, pero es algo súper potente”, señala su nieto Erick Coñoman (31), asistente social y candidato a diputado por el distrito nueve.

Este joven tiene una mirada crítica sobre la integración del pueblo mapuche en la sociedad chilena y cree que la educación tiene un rol importante en la valoración que la gente tiene de ellos. Así, se podrían derribar los clásicos mitos que los tienen estigmatizados y se podrían evitar situaciones de discriminación, algo que vivió en carne propia.

“En el colegio -recuerda- mencionaban mal mi apellido y una vez un profesor me trató de indiecito. Además, muchas veces he escuchado ese rumor de que los mapuche somos flojos. Para que sepan, mi mamá y mi papá se levantan a las seis de la mañan, son muy trabajadores y en mi casa nunca nos ha faltado nada”.

Y agrega: “La gente tiene muy internalizado este tema en su vocabulario y eso hay que cambiarlo. La discriminación también la veo en los hechos que suceden a diario. Hace pocos días murió Luis Marileo, un joven que recibió un disparo por ir a buscar un caballo a un predio. También está el caso de Lorenza Cayuhan, la mujer que dio a luz engrillada; y lo que ocurrió en la escuela G-816 de Temucuicui, que recibió bombas lacrimógenas mientras los niños estaban en sus salas. En el colegio todavía nos presentan a los genocidas como héroes, y la enseñanza de nuestra historia, nuestra lengua y las costumbres no son una prioridad. Hay una invisibilización constante de nosotros, no existimos y por eso la inclusión ha sido un proceso obstaculizado. Es como estar en tu casa y que te traten como foráneo. El Estado se ha dedicado a someternos, ya sea en el plano educativo, judicial y laboral, y eso ha significado un retroceso de nosotros como cultura”.

Por su cuenta este gestor cultural ha aprendido a saludar en mapudungún y algunas palabras sueltas. También le gusta viajar al sur y visitar las tierras donde vivían sus ancestros.

-¿Cómo ves el conflicto en el sur?

-El Estado debe asumir su deuda histórica con el pueblo mapuche y reconocerlo como un pueblo soberano, como lo ha hecho Bolivia y otros pueblos que están viviendo en armonía. Esto debe contemplar la educación sobre nuestra cultura y la importancia que tenemos dentro de la sociedad. Al igual que los palestinos, hemos sufrido la reducción de nuestro territorio y hemos sido blanco de un discurso xenófobo. Creo que la gente sabe que por sus venas también corre sangre mapuche y existe un respeto por nuestra historia, algo que debería ser reafirmado.

-¿Cómo se debería solucionar este problema?

-Con el esfuerzo suficiente esto debería llegar a una solución en el corto plazo, con la entrega de los territorios usurpados. Todo esto debe pasar por el Estado, el que debe investigar quiénes tienen realmente las tierras. Por ejemplo, una de las familias que posee más hectáreas en ese lugar son los Matte. Cuando hay tanta concentración de tierras ajenas, es necesario que se devuelvan y eso no tiene nada de malo. El problema es que a muchas partes les conviene que se mantenga el conflicto para conservar este territorio, ya que es rico en minerales, en agua, es fértil y posee grandes reservas forestales. Además, juega a favor de ellos que nos presenten como los conflictivos, como personas belicosas, cuando somos tranquilos. Obviamente si invaden lugares ceremoniales y espacios que son nuestros, existe el derecho a defenderse. Faltan mapuche que puedan tomar decisiones en este tema, que defiendan nuestra posición de igual a igual. En este ámbito que es tan importante falta inclusión.

-¿Se ha dilatado mucho el tema?

-Le están dando muchas vueltas al tema y tiene que ver con el tiempo que se está usando para someter al pueblo bajo una complicidad, basada en la justicia que va solo para las grandes empresas y no para nosotros. Estamos viviendo una larga condena, donde podemos ver la desaparición de nuestras raíces, tal como pasó con mi abuelo, que lo llevaron a la ciudad. Estamos evidenciando un retardo cultural de nuestras raíces que queremos revertir.