El ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, acusado de ser cómplice en el caso Caravana de la Muerte y denunciado por torturas por un ex preso político, insistió ayer en que no participó en esos hechos y que su “hoja de vida es intachable”.

“Si hubiera tenido una reserva mental de haber estado comprometido directa o indirectamente en un hecho de derechos humanos, no habría aceptado ser comandante en Jefe del Ejército. Yo no he cometido ningún delito ¡Jamás!”, afirmó en una entrevista con el diario El Día de La Serena.

Añadió que no ha estado vinculado con ninguno de los episodios que se mencionan y que tiene testigos. “Jamás ni siquiera he tenido una pelea a combos. Detesto la violencia, ni uso la violencia. Nunca la he usado, ni de palabra, ni de hecho. Se ha caricaturizado con respecto a mi vida y eso es un hecho muy doloroso”, aseguró al medio de la región de Coquimbo.

En mayo, el ex prisionero político Nicolás Barrantes declaró que “él (Cheyre) me interrogó, me hizo colgar de los brazos (…) dio órdenes para que me golpearan con la culata de un fusil. Esa tortura duró una hora y media. Lo vi, lo vi, lo vi porque la venda no quedó bien puesta”.