¿Por qué quedan menos de 2 mil huemules en el mundo?

Natalia Heusser

Jueves 11 de mayo de 2017

Los perros asilvestrados y el ciervo rojo son algunas de las especies que amenazan a a este animal propio de la Patagonia.

A pesar de que el huemul goza de cierta popularidad por aparecer en el escudo patrio, pareciera que esta condición no le ha traído grandes beneficios pues actualmente se encuentra en una situación dramática.

Este animal es endémico de la Patagonia, es decir, sólo vive en la zona austral de Chile y Argentina. Además es el ciervo más amenazado de América del Sur porque el tamaño de su población global se ha reducido considerablemente, al igual que la superficie de su rango de distribución total, que decreció en más de un 50% en los últimos 500 años.

De hecho, su estado es tan crítico que la población global actual se estima en menos de 2 mil individuos repartidos en forma fragmentada entre los Nevados de Chillán y el Estrecho de Magallanes.

“En Chile se concentra alrededor de 3/4 partes de la población actual. Aquí las principales poblaciones se encuentran en sitios remotos de las regiones de Aysén y Magallanes. Los mayores números de individuos por hectárea se han registrado en el Parque Nacional Bernardo O’Higgins”, dice a La Hora Alejandro Vila, director científico de Wildlife Conservation Society (WCS) Chile, una organización internacional de conservación de la vida silvestre.

En nuestro país esta especie se encuentra protegida por la Ley N° 19.473, prohibiéndose su caza, tenencia, posesión, captura, transporte y comercialización. Pero teniendo esta restricción siguen desapareciendo los huemules.
Según Vila, para reducir las amenazas que enfrentan se deben controlar las poblaciones de perros baguales (asilvestrados) y desarrollar esfuerzos de tenencia responsable de perros como mascotas, dado que tanto los canes salvajes como perros domésticos que se mueven libremente fuera de sus casas, en áreas vecinas a sitios con huemules, depredan a esta especie amenazada.

“También se deben minimizar los efectos potenciales de la ganadería y especies exóticas invasoras, como el ciervo rojo, que pueden competir potencialmente con el huemul. Asimismo, se han registrado algunos atropellamientos de ejemplares en rutas y episodios de caza. Sin lugar a dudas, se requiere considerar la presencia del huemul en áreas donde se pretenden desarrollar grandes obras de infraestructura, dado los efectos que podría provocar la pérdida o fragmentación de su hábitat, e instalar las problemáticas que enfrenta la especie en la sociedad”, indica.

A nivel internacional este animal está clasificado en la categoría de En Peligro de Extinción, en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, está incluida en el Apéndice 1 de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora Silvestres (CITES) y en el Apéndice 1 de la Convención sobre la Conservación de Especies Migratorias de la Fauna Silvestre (CMS).

Adicionalmente, en junio de 2006, fue declarado Monumento Natural por el Ministerio de Agricultura y declarado En Peligro de Extinción por el D.S. Nº5/98 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.
“En términos de esfuerzos de conservación, la articulación de esfuerzos cooperativos públicos y privados (Conaf, ONGs y universidades) ha sido una herramienta muy útil para enfrentar desafíos para mitigar efectos de caza y erradicar ganado bagual en áreas remotas. La conjugación de conocimientos de administradores, guardaparques y científicos especializados en la especie ha sido un desafío para incrementar impacto en conservación”, finaliza Vila.

 

Libro relata el estado de conservación de esta especie

Recientemente se lanzó el libro “El Huemul de Aysén y otros rincones”, que recopila información y experiencias sobre la especie y su historia de conservación.
Alejandro Vila participó en la autoría de un capítulo sobre este animal en áreas aledañas a los glaciares del Campo de Hielo Sur en la Patagonia, basándose en planes de monitoreo que se hacen desde el 2002.
El texto, editado por Agustín Iriarte, Denise Donoso, Bernardo Segura y Marcelo Tirado, surgió a partir de una iniciativa del Programa de Protección del Huemul del Gobierno Regional de Aysén, con el objetivo de mejorar las medidas de protección de la especie, el conocimiento sobre ésta y el vínculo con la comunidad local.