Europa marcha atrás

Gabriel León

Martes 30 de mayo de 2017

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte entre niños pequeños.

Se estima que en 2015 hubo 134.200 muertes causadas por sarampión: 15 cada hora. Lo triste de esto es que existe una vacuna eficaz y segura para prevenir el sarampión, que es una de las enfermedades infecciosas con una de las mayores tasas de contagio. Debido a esto, se estima que para evitar brotes epidémicos se debe asegurar la vacunación de al menos el 95% de la población infantil. El escenario Europeo al respecto es muy diverso: mientras en Suecia la tasa de vacunación llegó al 98% en 2014, en Italia apenas rozó el 88%.

En consecuencia, los casos de sarampión en Italia sobrepasaron los mil, mientras que en Suecia solo se describieron cinco. Este año hemos sido testigos de brotes epidémicos en Rumania e Italia, con miles de casos. El estado italiano decidió declarar obligatoria la vacunación de los niños, tratando de frenar la caída en la cobertura de la vacuna.

En Alemania una mujer de 37 años murió durante un brote de sarampión hace algunos días, por lo que el gobierno multará a los padres de los niños que no busquen asesoría profesional en torno a las vacunas. Este escenario -donde las personas mueren de enfermedades infecciosas- parece tomado de libros de historia. Ya no debería ser una preocupación.

Lo más insólito es que esta suerte de relativización del aporte de la medicina ha llegado a extremos como el ocurrido la semana pasada en Italia, cuando un niño de solo 7 años murió por una otitis ¿Cómo puedes morir de una infección de oídos? Eso puede ocurrir si la tratas con homeopatía en vez de antibióticos. Los padres del niño decidieron no llevarlo a un hospital hasta que ya era demasiado tarde. Lamentablemente, la infección generó un absceso en el cerebro y el pequeño murió luego de caer en coma. Esperemos no tener que ser testigos de casos así en nuestro país.