Las transformaciones de René de la Vega y su nueva vida como alcalde

Arturo Figueroa Bustos

Lunes 25 de septiembre de 2017

Con 39 años, René de la Vega se abre paso en un nuevo escenario, el de la política. ¿Como es que el intérprete de “Chica rica” termina sentado en el sillón alcaldicio de Conchalí? Acá, ensaya una explicación.

Se vistió de Elvis y de Viejo Pascuero para ganar unos pesos. Iba directo a ser kinesiólogo, pero entre medio y de la nada se creó una carrera de cantante que lo convirtió en un ícono del pop kitsch. Después fue constructor civil y estudió arquitectura; levantó un edificio al que no le pasó nada para el 27F. Recientemente, se interesó por el derecho. Y hace cuatro meses se viste de alcalde: postuló por Conchalí y, pese a que las encuestas no le daban chance, logró imponerse en las urnas.

Las transformaciones de René de la Vega han sido varias y abruptas. Y la explicación, dice él, es bastante simple: “Trabajo desde los ocho años”.

-¿Cómo es reconvertirse? A veces es difícil entenderlo. Lo último, entiendo, es que estudiabas derecho.
-Eso está congelado ahora, entenderás.

-¿Cómo se puede llevar una vida así, apostando todo el tiempo?
-Tiene que ver con cómo me formé. Cuando chico, mi vida en Conchalí era en una vivienda de seis por seis metros donde vivíamos, entonces, cuatro hermanos más mi padre y mi madre, en un sector complicado, al lado de una población donde uno veía drogadicción, delincuencia. Después nos cambiamos a la casa de los abuelos, todos en una pieza. Mi padre, que tiene cuarto medio, siempre buscaba maneras creativas de encontrarnos un mejor pasar. Crecí viendo eso y empecé a trabajar desde los ocho años justamente para apoyar a mi familia, en una empresa de eventos donde él estaba y que después pasó a ser de él. Animaba cumpleaños, me vestía de payasito, de Viejito Pascuero, de monitos de Disney.

-De niñez, poco.
-Estar expuesto a todos estos esfuerzos todos los días… niñez no tuve, juventud muy poca. Me formé como un viejo chico. Y creo que eso me abrió un mundo diferente. Me di cuenta de que en la vida hay que ser muy práctico y buscar todas las opciones para surgir. Aunque a veces las cosas no hayan funcionado como uno quería, todo lo que he emprendido me ha hecho crecer.

-Como la carrera de cantante.
-La familia no tenía recursos para pagarme una carrera. Dije a trabajar se ha dicho y como ya me había atrevido, en la productora, a hacer doblajes de Elvis Presley, Camilo Sesto o Antonio Banderas… Fue mi papá el que me dijo que tenía buena voz. Por qué no estudiai un poco de canto. Pagué clases unos tres años y cuando consideré que estaba listo para grabar un disco lo hice. No obstante, en forma paralela, seguí trabajando. El ahorro de ese dinero me permitió grabar mi primera producción (la de Chica rica y Chica colegiala, editada en 1999).

-¿En esa época aparece tu clásico auto enchulado?
-Antes de ser cantante tenía ese auto característico. Lo usé durante cuatro años para, por ejemplo, pasar por las casas vestido de Viejito Pascuero. Llegaba jo jo jo y les decía a los niños que el auto era mi súper trineo, que podía volar. Ya no lo tengo.

-¿Cómo te diviertes en este contexto tan ligado al trabajo desde chico?
-Llevo tantos años inserto en lo laboral que debo reconocer que soy trabajólico. Pero, ojo, de verdad me llena. Como siempre he sido un emprendedor y he hecho cosas bien diferentes, es entretenido. Ahora, ¿quién paga el pato? Mi familia (tiene pareja y dos hijos), porque a lo mejor podría irme una hora antes pero digo mejor me quedo avanzando un poquito más. Reconozco que me ha faltado un poco de ocio en mi vida. Y en este rol de alcalde es más difícil porque la comunidad te pide que estés ahí siempre.

-¿Cuántas horas trabajas al día?rene de la vega
-No sé. Uno nunca se desconecta. Pero estoy acostumbrado: como microempresario independiente uno trabajaba y dormía pensando en el modo de generar las lucas para el otro día.

-¿Y duermes?
-Me duermo a las dos y me levanto a las siete. No me afecta, cuando era arquitecto trabajaba hasta las diez de la noche.

-De todo lo que has hecho, ¿qué es lo que más te ha gustado hacer? ¿Cantar?
-Cuando partí estudiando construcción no sabía si la carrera me gustaba. Pero ahora puedo decir que cuando construí mi edificio me encantó: agarrar la pala, la carretilla, ensuciarme las manos para hacer algo. De hecho, me cuesta no estar haciéndolo ahora. Al día siguiente de asumir como alcalde, por una lluvia inesperada había cierto sector de la comuna inundado. Partí a ayudar con las manos, a mojarme los pies. Me gustaría llegar a la casa y hacer un par de arreglos, pero el tiempo no da. ¿Para qué voy a contratar a alguien para hacer una bodega en el patio si la puedo hacer yo?

-Bueno, la construcción te ha dado orgullos. A tu edificio no le pasó nada de nada con el terremoto del 2010.
-Claro. Mucha gente, prejuiciosa, pensaba que yo estaba haciendo un edificio sin saber cómo. Y tuve tanto compromiso con él que cuando hicimos el plano de ingeniería, si por metro cuadrado teníamos tantos kilos de fierro yo al final le ponía dos o tres más. Es una mole, no escatimé en gastos. Lo vi como una inversión para toda la vida.

-¿Una campaña electoral de conseguir firmas y votos qué tiene en común con la campaña de un René de La Vega que buscaba firmas para su club de fanáticas en el Paseo Ahumada?
-Mucho. Primero, el tema de perder el miedo de enfrentarse a una persona y decirle tengo una propuesta. Cuando decidí ser cantante y grabé mi disco fui a golpear puertas de los medios pero me di cuenta de que primero tenía que hacerme un nombre, tener seguidores. Ahí decidí atreverme a pedir el apoyo a la comunidad. Así perdí el miedo al ridículo, a las barreras. Si no lo hacía, nadie lo haría por mí.

-Y eso, llevado a una candidatura independiente…
-Bueno, yo me paré afuera de la Feria del Disco para recolectar firmas como un total desconocido en la música y cuando empecé a juntar las firmas para ser candidato a alcalde era un desconocido como activista o político. Cuando partí como cantante le decía a la gente cuando sea conocido, les devolveré la mano con eventos a beneficio. ¿Qué pedía a cambio? Que llamaran por teléfono a las emisoras. ¿Qué decía ahora afuera de la notaría? Soy un ciudadano corriente y espero que me den la oportunidad con mis propuestas, que no son promesas: analizaré lo que hay en la comuna y lo mejoraremos.

-Y tu familia, siempre ahí.
-Claro. En el Paseo Ahumada hace veinte años y ahora buscando gente en la comuna para llevarla a la notaría. Mi pilar fundamental siempre ha sido mi familia y luego mi entorno más directo.

-Sinceramente, ¿esperabas ganar las municipales?
-Mi expectativa siempre fue que iba a ganar. Toda mi vida me he puesto metas altas y he hecho los esfuerzos para alcanzarlas. Y soy una persona que vivió en esta comuna dieciocho años. ¿Por qué un ciudadano común no podía tener la posibilidad de administrar un municipio desde esa mirada? Además, sabía que Conchalí quería un cambio, probar algo distinto. Querer ser alcalde fue un camino largo. En los años que trabajé como constructor hice viviendas sociales y como arquitecto creé una fundación que prestaba servicios a varias comunas. Así empecé a ligarme con diversas municipalidades y a conocer cosas que me parecía que no funcionaban bien. Y me di cuenta de que mucha gente no optaba a muchos beneficios por que no les llegaba la información, por ejemplo.

-Cuando ganaste la elección dijiste que te tomarías los primeros meses para “ordenar la casa”. ¿Cómo ha sido?
-Todo ha sido nuevo. Siempre he trabajado como independiente y he tenido que adaptarme. Un tema clave ha sido cómo reencantamos a los funcionarios del municipio para que sirvan mejor a la gente y cómo potenciamos distintas áreas. También nos hemos tenido que hacer cargo de temas de gestiones anteriores.

-Cuando llega un jefe nuevo, siempre se producen incertidumbres, dudas, conversaciones de pasillo.
-Es verdad. Y he hecho cambios. Hay funcionarios excelentes, de carrera como se dice, y otros no, pues a veces se les dan cargos para pagar favores políticos, entonces hay gente que no tiene la experticia. Ahora, como nosotros no respondemos a temas de partidos políticos, les damos la oportunidad de mostrar sus capacidades.

-¿Te ha parecido muy lento el ritmo de trabajo de la administración pública?
-Me ha impactado harto. En el mundo privado las respuestas son casi instantáneas. Acá hay una serie de procesos que retrasan y pueden entrampar una iniciativa muy simple. Estamos viendo cómo mejorar esos procedimientos.

-Muchas veces te han preguntado por la tendencia política. ¿Evades la respuesta por temor a perder adhesiones o realmente no tienes clara tu posición?
-Nunca he sido militante ni en mi casa se ha hablado de política.

-Ya, pero has votado, ¿no?
-Pero yo voto más por las personas. Nací en 1977 en una situación país que no era la mejor. Mi familia qué hizo: nos metió a una burbuja para así protegernos. Y, luego, como estuve trabajando todo el tiempo nunca tuve el espacio para enterarme y menos insertarme en la política partidista. He votado desde los 18 años y soy una persona centrada, que dependiendo de las problemáticas me voy hacia una tendencia o hacia otra, por contradictorio que parezca.

-Si tu gestión es exitosa habrá partidos que te llamarán para sumarte.
-No sé. Yo sólo trato de hacer bien mi trabajo y creo que hasta ahora hemos hecho una buena gestión. El tiempo dirá.