La Ballena Azul: las señales que los padres deben ver

Natalia Heusser

Viernes 28 de abril de 2017

Los expertos aconsejan un diálogo no intrusivo con los hijos y no sobrerreaccionar si tienen alguna sospecha o certeza.

Alarma ha causado en estos últimos días el juego Blue Whale o La Ballena Azul, un conjunto de desafíos que amenaza a niños y adolescentes, ya que los invita a a superar 50 crueles pruebas, una por día.

Entre los retos, que deben ser documentados, aparece cortarse el brazo con una navaja, acercarse al borde de un precipicio y la última de ellas consistiría en suicidarse saltando desde un balcón.
El fenómeno se ha extendido rápidamente a través de internet y de las redes sociales, algo que genera preocupación en padres. ¿Cómo se puede evitar que los hijos caigan en esta dinámica o cómo detectarlo en caso de que ocurra?.

Vania Martínez, siquiatra infantil y del adolescente y académica de la Universidad de Chile entrega algunas pistas para calmar los ánimos. “Lo principal es crear canales abiertos de comunicación entre adultos y jóvenes. Para abordar y sondear el tema no hay que hacerlo de manera intrusiva, como pedir las claves de Facebook o revisar el celular porque aumenta la desconfianza de los hijos y después no recurren a nosotros ante una emergencia. Tampoco hay que sobrerreaccionar si nos cuentan que algún compañero de ellos está siguiendo el juego. Lo peor es decir ¡qué terrible! Lo ideal es ponerlo en el caso y preguntarle ¿qué piensas de La Ballena Azul? o ¿qué harías si un amigo te cuenta que lo está jugando? Así es más fácil llegar a una conversación profunda”, precisa Martínez.

Junto a esto opina que es contraproducente restringir el uso de la web, justo en una edad donde el adolescente está empezando a tener independencia. “No se le puede dejar sin celular a un chico de 14 años, es imposible controlarlo por completo porque se las va a ingeniar para acceder igual. No es una medida válida”, afirma.

Por su parte Daniel Halpern, director de Tren Digital UC, señala que siempre hay que ponerle atención al comportamiento del joven en Internet. “El primer síntoma al que se debe estar atento es si el niño se enfoca más en la vida en línea que en la offline. Independiente del juego de la ballena esta actitud ya es peligrosa, porque quiere decir que el joven está valorando más la imagen y la opinión de otros que la vida real”, aclara.

Raúl Carvajal, sicólogo de la Clínica Santa María, tiene una postura más radical frente a la limitación del uso de redes sociales. “Todas las pantallas hasta los 15 o 16 años deberían estar reguladas por los padres. Es un error pensar que el computador es un espacio privado del niño y tenemos la obligación de chequear evaluar y supervisar su uso, sin caer en extremos. Todo lo que hay en espacio virtual puede ser peligroso y hay que asumir eso. Estos juegos se sostienen sobre la ausencia de los padres”, finaliza.

Autoinfringirse heridas

El juego de La Ballena Azul, entre otras cosas, incita a los menores a la autoflagelación. En ese sentido la siquiatra Vania Martínez, asegura que en los últimos años han aumentado las consultas por este problema. “Quien presenta autoagresiones es alguien que necesita ayuda porque no es una conducta esperada para la edad. Muchos lo hacen para aliviar alguna emoción que los hace sentir incomodos, como la tristeza, la rabia o la culpa. Antes, esta conducta se veía con más frecuencia a los 14 o 15 años, pero hoy también se da en niños de 11 y 12. Puede que en algunos sea un comportamiento repetitivo y hay que estar alerta”, indica.

Dice que muchas veces estos cortes son detectados en los colegios, pero cuando el joven se somete a un examen de salud ya que la mayoría se lo realiza en lugares que no son visibles.
“Esto es más común de lo que uno quisiera. Pero no pasa con todos los niños y no todos son potenciales autoagresores”, explica el sicólogo Raúl Carvajal.