Burgs: simple y bien hecho

Sebastián Alburquerque

Viernes 22 de septiembre de 2017

Donde antes estaba La Superior se instaló esta sanguchería de nombre breve y carta acotada. No quieren innovar, pero sí hacer una buena hamburguesa. Y eso se agradece.

Hacer una hamburguesa es más difícil de lo que parece. No es llegar, amasar carne molida y ya está. La verdadera hamburguesa es apenas carne y aliños (por favor, si van a intentar esto en sus casas no le añadan huevo; es completamente innecesario), y como toda preparación de pocos ingredientes, el secreto está en detalles. ¿Qué cortes de carne usar? ¿Con qué porcentaje de grasa? ¿Qué aliños no opacan el sabor de la carne?

Burgs abrió hace pocas semanas donde antes estaba La Superior, en el patio interior atrás del Dos Caracoles. Esta hamburguesería, de los mismos dueños, ofrece hamburguesas y papas fritas. Nada más.

Lo que más destaca es la falta de pretensiones detrás de la preparación. O sea, claro, estaba rica y la carta tenía buenas combinaciones de ingredientes, pero casi todas las hamburguesas de la carta tenían “salsa Burgs”, que es básicamente la misma salsa de los Big Mac, pero bien hecha. Es una mayo aliñada con vinagre y relish (sorry, es intraducible), que le da un sabor familiar al sánguche en cuestión y que, unida a los otros ingredientes, lo sube de nivel.

Se pidió una Brooklyn (salsa Burgs, hamburguesa, queso cheddar, cebolla asada, tocino crocante, pepinillos caseros, salsa de queso cheddar, en pan brioche, a $5.700 el tamaño más chico) y una porción de papas. La hamburguesa estaba de manual: jugosa, sabrosa, y con sabor a carne (oigan, esto último no es menor). Quizás lo único no tan bueno -porque malos no estaban- eran los pepinillos, que muy caseros habrán sido pero les faltaba dulzor y acidez. Es un detalle, pero un buen pepinillo corta el sabor a grasa que deja una preparación tan tapa arterias.

Ah, las papas eran de verdad caseras. Nada de papas prefritas tipo casero. Tan de verdad que incluso les faltaba algo de fritura, pero el sabor a papa de verdad hace que ese detalle se pase por alto.

Burgs no reinventa nada, pero logra dominar algo tan básico y complejo como una buena hamburguesa.