En pleno centro de Santiago hay una sanguchería que se ha hecho de un nombre gracias a una atención rápida y buenos panes. Y sopa.

Almorzar en el centro tiene sus complicaciones. Hay muchas opciones, pero la gran mayoría es comida al paso, para engullir antes que finalice la hora de colación y ya. Pero Albedrío es como un oasis en el centro, casi literalmente.

El pasaje de Paseo Huérfanos 640, donde está Albedrío, es un soplo de aire en el centro mismo de la capital. Una enredadera pinta de verde una pandereta que colinda con una torre de espejos y concreto de varios pisos de alto, pero acá, en el suelo, una serie de locales pueblan este pasaje (en el fondo hay unos chinos donde algunos afirman que crearon la chorrillana china).

Albedrío, en la mitad del mentado pasaje, se hizo famoso por sus hamburguesas y desde hace un tiempo también ofrecen otros sánguches.

Se pidió una hamburguesa con un portobello empanizado, frito y relleno de queso, pero no había (quedará para otra visita), así que en vez de eso se ordenó un sánguche de prieta a la plancha con manzana, rúcula, papas hilo y mayo con ají verde ($6.890).

No es ninguna sorpresa que estuviera delicioso. La mezcla prietas + manzana verde es una combinación ganadora. El mismo embutido, eso sí, sin ser malo, pudo haber estado mejor, y la mayo, aunque sabrosa, no picaba realmente. Las cosas que dicen tener ají deberían picar, sino, quedan en el limbo de las promesas rotas. Pero en la suma, el sánguche estaba muy, muy rico. La manzana le ponía una cuota de acidez que hacía que el sabor de la prieta resaltara. Bien concebido el pan. Además, las papas fritas (con cáscara) que secundaban al sánguche estaban sabrosas y bien hechas.

Pero nada de esto valdría de algo si el servicio fuese lento. La atención fue rapidísima y atenta. Se agradece además la sopita de cortesía que sirven con toda orden. Todo pensado como para poder ocupar la hora de colación en almorzar un buen sánguche.

Albedrío. Paseo Huérfanos 640 B, local 5, Santiago.