No presenta síntomas, por lo que se deben reconocer los factores de riesgo y prevenir con hábitos de vida saludables. Puede generar males hepáticos severos.

Malos hábitos alimenticios, sedentarismo y exceso de alcohol es una trilogía nefasta que causa serios trastornos a la salud. Uno de esos males silencioso pero peligrosos que crecen fuertemente en Chile es el hígado graso.

“Se estima que un 30% de los chilenos tiene hígado graso no alcohólico, una condición que se ha incrementado en el mundo, asociado al estilo de vida poco saludable”, asegura Marco Arrese, médico del Hospital Clínico de la Universidad Católica e investigador del Centro de Envejecimiento y Regeneración, CARE Chile.

El médico internista y gastroenterólogo explica que, si bien esta enfermedad tiene una evolución benigna en la mayoría de pacientes, también puede ser muy perjudicial: “Existe un porcentaje que desarrolla enfermedad hepática severa, incluyendo cirrosis no alcohólica y tumores a este órgano”.

De forma silenciosa el hígado puede comenzar a acumular grasa, resultando inofensivo en algunos casos. Sin embargo, la grasa puede llegar a las células y si este proceso se acompaña de inflamación y fibrosis, la enfermedad avanza a un estado más crítico llamado esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) que, a su vez, puede derivar en una cirrosis.

Este último problema es grave, genera cambios en el funcionamiento del hígado y puede causar la muerte o la necesidad de realizar un trasplante.

Sin síntomas

“Hay que tener en cuenta que inicialmente esta condición no presenta síntomas, por lo que es muy importante estar informado y reconocer los factores de riesgo para poder tener una actitud preventiva”, destaca el gastroenterólogo de Clínica Ciudad del Mar, Iván Aguancha.

“Generalmente se detecta por la realización de exámenes de imágenes abdominales o por alteración de las transaminasas en chequeos de salud”, enfatiza.

Aguancha añade que esta patología afecta por igual a hombres y mujeres, sobre todo en personas mayores de 45 años y que tienen un índice de masa corporal mayor a 28 kg/m2. Y es frecuente en pacientes con triglicéridos elevados y en presencia de enfermedades asociadas, como obesidad, resistencia a la insulina o diabetes.

“El mejor tratamiento consiste en llevar hábitos de vida saludables”, dice el investigador del CARE, quien recomienda consumir una dieta equilibrada y sana, idealmente la mediterránea.

También promueve la realización de ejercicio físico y disminuir el peso: “Sabemos que si un paciente baja el 10% de su masa corporal, el hígado mejora considerablemente, ayudando a revertir el problema”, agrega Arrese.