Cómo tratar la adicción a la comida de manera grupal

Emma Antón

Jueves 09 de marzo de 2017

Chile es el país con mayor prevalencia de sobrepeso en Latinoamérica, de acuerdo al último informe de la FAO, con un 63% de la población afectada. Las terapias de grupo son una alternativa.

Grupo de Obesos en Control de Exceso (GOCE)

Con 14 años de experiencia, el Grupo de Obesos en Control de Excesos (GOCE) ya ha tratado a más de cinco mil personas que sufren trastornos alimenticios. El método fue creado por el médico Antonio Abud y la psicóloga Karolina Lama, quienes vieron que más que recetar tabletas y dar dietas, era necesaria una intervención a nivel social de la obesidad.

“El método GOCE es un programa de tratamiento que se imparte mediante sesiones grupales psicoterapéuticas, las que son dirigidas por médicos y psicólogos, y que tiene por propósito, además de hacer de bajar de peso a la persona, lograr un cambio profundo en ella. Lo que nosotros pretendemos es que esta sea la última baja de peso en la vida, pero para eso hay que hacer un trabajo muy profundo que se hace dentro del grupo”, detalla el doctor Abud.

Por su parte, Lama hace hincapié en que es un proceso, en un trabajo que implica que la persona interesada esté dispuesta a seguir todo el método, el que además de las sesiones grupales incluye una dieta.

“Les exigimos un mínimo de tres meses, pero sabemos que es a los cinco cuando recién se empiezan a ver los resultados más profundos. En los tres primeros meses se baja de peso, efectivamente, y recién se está empezando a entender lo que proponemos, pero para lograr un cambio real es necesario más tiempo. Tenemos pacientes que han bajado 50 kilos en 6 meses, pero esto no es magia, no es el ‘llame ya’ del bajar de peso, es todo un proceso”, indica la psicóloga y autora del libro “Quiero ser flaca y feliz”.

Puesto que es un tratamiento médico, los valores cancelados son reembolsables en isapres y seguros complementarios. El promedio mensual del método es de $60 mil pesos, por un mínimo de tres meses. Las sesiones son semanales, y cada grupo -también conocidos como manadas- están compuestos por 25 a 30 personas.

Lama indica que “no conozco a ningún paciente que se haya comprometido con su proceso, que haya salido de este lugar igual”, mientras que el doctor Abud es enfático: “Siempre me preguntan ‘¿qué garantía me da usted de que yo vaya a bajar?’, a lo que respondo que doy la misma garantía que tú me das de que vas a hacer la dieta y venir una vez a la semana a las sesiones”.

Comedores Compulsivos Anónimos (CCA)

María Elena forma parte de Comedores Compulsivos Anónimos (CCA), un grupo de apoyo que se rige por los mismos principios de Alcohólicos Anónimos. Ambos casos tienen un problema en común y abordan su recuperación desde un punto de vista físico, emocional y espiritual.

“Lo que hacen los doce pasos del programa al momento de empezar es permitir engrandecer nuestro espíritu como persona. Lo que propone el programa, que hay un poder superior a uno mismo. Nosotros no somos un grupo de ninguna religión específica, pero sí se le sugiere a las personas que integran esta hermandad que crean en un poder superior a nosotros mismos, porque sólo con la fortaleza de un poder superior se nos puede devolver el sano juicio, porque somos personas con una enfermedad”, indica María Elena.

En CCA las reuniones son fundamentales, ya que no existen apoyos como dietas u otro tipo de métodos para bajar de peso porque, tal y como indica María Elena, todos los que asisten a las reuniones son expertos en dietas, pero eso no ha sido suficiente para controlar el peso, porque lo esencial es que la persona tiene una adicción no tratada.

El anonimato también es sumamente importante para la organización. María Elena -quien no da su identidad real- explica que “si una persona alcohólica da una entrevista con nombre y apellido, y después lo ven tirado en la calle por el alcoholismo, ya nadie va a creer en el programa. Por esa razón nadie puede apersonarse como alguien que pertenece a este grupo, porque somos personas enfermas, débiles”.

Las reuniones se realizan semanalmente en salas de iglesias debido a que no realizan arriendo por su uso, si no que son facilitadas a cambio de un aporte por parte de CCA. María Elena relata que han barajado otras opciones pero que son demasiado costosas para una organización que se mantiene a través de aportes voluntarios. Los encuentros son gratuitos y se difunden a través de carteles en el Metro.