Opa Opa: épica griega

Sebastián Alburquerque

Viernes 22 de septiembre de 2017

En el único restaurant de comida griega de Santiago se pueden probar delicias como en ningún otro lugar, pero una serie de errores lo transforman en algo más parecido a una tragedia.

No hay otro restaurante de comida griega en Santiago. En serio. Busque en Google o desempolve las páginas amarillas: Opa Opa es el único lugar de la capital donde degustar la comida típica del país donde floreció la cultura occidental. Esta casa en la calle Maturana tiene el monopolio natural de las moussakas y las spanakopitas, y eso es su principal virtud y su principal defecto. Como en una tragedia griega.

El prólogo de esta odisea se inicia con el canto de las mesas aledañas. Opa Opa es un restaurant íntimo, tanto, que no abre en la semana, ni de noche. Sólo se puede disfrutar de su cocina a la hora de almuerzo, los sábados y domingos. Esto hace que los comensales que efectivamente llegan, son personas que sabiendo los obstáculos quieren comer ahí de todas maneras. Por eso fue mal augurio que de las seis mesas del servicio, cuatro se quejaran con el único mesero del restaurant de algún problema: el plato de souvlaki venía sin papas fritas, la entrada llegó después que los fondos, y así.

Se escuchó al oráculo de las demás mesas y se pidieron platos que no tenían reclamos: Una spanakopita; un pastel de queso feta y espinaca en masa filo ($8.500), y una mousaka; una especie de lasagna con berenjena y carne ($8.500).

La spanakopita estaba crocante y muy rica. Es difícil hacer algo malo con masa filo, pero además de lo crocante de la masa en sí, el relleno con queso feta le daba una textura muy interesante. La mousaka, por otra parte, estaba correcta de sabor, pero no tenía ninguna especia o textura que la diferenciara mucho de una lasagna.

Postres no había. Ninguno. El coro de las demás mesas ya había advertido cuál sería el desenlace de la odisea de Opa Opa: una experiencia que pudo ser mucho mejor. Porque podría ser una joyita escondida, pero no da para volver. Y es extraño, porque una investigación arqueológica de comentarios de hace un par de años indican que tenían una carta mucho más extensa y variada. Una tragedia.

Opa Opa: Maturana 84, Santiago.