Iniciativa promete bajar temperatura en Santiago

Natalia Heusser

Lunes 13 de febrero de 2017

Iniciativas internacionales proponen aumentar la vegetación en azoteas y muros de edificios. Arquitectos chilenos sostienen que estas medidas darían buenos resultados.

Todos los días de enero pasado se superaron los 30 grados en Santiago, convirtiéndose en el mes más caluroso registrado en la Región Metropolitana desde 1950. Si bien la temperatura fue alta, hay sectores de la capital, como Maipú y Ñuñoa, que durante esas jornadas experimentaron hasta 40 grados. Este fenómeno se explica por las islas de calor, zonas que por su diseño, material de construcción, y la ausencia de áreas verdes, hacen que los termómetros se disparen.

Ante esta situación, en distintas ciudades se han planteado la posibilidad de implementar medidas para combatir el calor extremo.

En la localidad española de Sevilla, por ejemplo, hace algunos años que las olas de calor son insoportables. La temperatura promedio en julio y agosto supera los 30 grados y cada vez son más frecuentes los días en los que se llega a los 40°. “Durante las jornadas más calurosas la sensación térmica a la sombra es de 47°. El problema es que el verano ya no dura tres meses, ahora comienza en mayo y termina en septiembre. La temperatura media anual ha aumentado en dos grados y los episodios de extremas son más largos”, señala a La Hora Francisco Oñate (60), quien es profesor de biología y miembro de la Red Sevilla por el Clima, una agrupación que nació en junio del 2016 con la finalidad de realizar acciones que permitan disminuir el calor de esa localidad en 3°, de aquí a 2020.

La idea nació de una experiencia que se vivió en la Exposición Universal de Sevilla de 1992 (Expo’92). En pleno periodo estival se presentaron varios avances tecnológicos mundiales y uno de ellos consiguió bajar la temperatura en tres grados en un sector de la Isla de la Cartuja. La base de la hazaña fue la instalación de áreas verdes, y lo que busca la Red, bajar la temperatura a la ciudad con iniciativas como esa.

“El cambio climático es un fenómeno mundial y muchas ciudades sufrirán lo mismo. Acá se han hecho bloques de cemento, construcciones de hormigón y acero, materiales que sólo recalientan las calles. Creemos que es urgente una transformación, por eso trabajamos en una campaña que fomente las azoteas y los balcones verdes, además de las cubiertas de vegetación para los edificios. Hay hospitales que quieren tener jardines en sus techos, colegios que implementarán huertos, y arquitectos dispuestos a usar pinturas que repelen el calor en las construcciones. Más adelante nos gustaría sumar a otras ciudades y crear un movimiento global”, indica Oñate.

La arquitecta chilena Victoria Rojas, quien lleva más de treinta años dedicada al área de la sustentabilidad, sostiene que esa maniobras funcionan: “El uso de espacios verdes y árboles es la primera y más efectiva medida que se puede poner en marcha para reducir el efecto de isla de calor urbano”.

verde temperaturas santiago 2

Evapotranspiración

“Los árboles y la vegetación contribuyen al embellecimiento y plusvalía de las comunidades por incorporar el ambiente natural al urbano. Pero además enfrían las áreas aledañas por incrementar la evapotranspiración, un proceso natural que dispersa el calor por la evaporación de la humedad en las hojas. Junto a las cubiertas vegetales, se usan los muros, fachadas o parrones verticales”, explica Rojas.

“La idea es incorporar elementos o mantos vegetales o soluciones tecnológicas que eviten el efecto de isla de calor o sobrecalentamiento de las zonas urbanas producto de las edificaciones. Está comprobado que las carreteras asfaltadas, los techos y otras superficies artificiales alquitranadas absorben calor del sol, incrementando las temperaturas entre aproximadamente 1 y 5 grados”, precisa Rojas, quien preside la Asociación Chilena de Infraestructura Vegetada.

La arquitecta de la oficina VR+ARQ asegura que Chile está preparado para comenzar a innovar en este tema y para eso lo fundamental es crear conciencia, y que las inmobiliarias y los usuarios se interesen por los beneficios del sistema.

Para Francisca Subiabre, agrónomo de la Fundación Mi Parque, el plan sevillano puede ser útil. “Cualquier respuesta frente al cambio climático es positivo y lo aplaudo porque nació de la ciudadanía. Hoy las políticas están puestas en la necesidad de áreas verdes en los espacios públicos y no creo que un balcón o una azotea supla la falta espacios públicos”, comenta Subiabre.

Otros dicen que el asunto hay que tomarlo con calma. Henry Bauer, uno de los arquitectos detrás del proyecto Pasarelas Verdes, considera que “si bien aumentar la cantidad de vegetación es en sí mismo positivo por muchas razones, Santiago tiene otras deficiencias que, a mi gusto, son igual de urgentes. Por eso, en nuestras ciudades es necesario hacer esfuerzos mayores que logren avanzar simultáneamente en medio ambiente, organización ciudadana, innovación y energía, etc”.

Agrega que a través de la iniciativa Pasarelas Verdes han recuperado 500 metros cuadrados de jardineras en las terrazas sobre los locales de calle Portugal con Marcoleta, en el Barrio San Borja, “y el proceso de plantación siempre se acompaña de actividad cultural, emprendimiento local y utilización del espacio público”.

Bauer trabaja para la Corporación de Desarrollo de la Municipalidad de Independencia, que junto a la Fundación Adapt Chile lidera la Red de Municipios por el Cambio Climático (redmunicc.cl), que este 2017 comenzarán un trabajo de fortalecimiento a través de colaboraciones con la Unión Europea, de modo que sean más los municipios que incorporen el tema Medio Ambiente y Cambio Climático como parte relevante