Un nuevo congreso

María Jaraquemada

Lunes 23 de enero de 2017

Esta semana volvió a ser noticia la inasistencia de los parlamentarios a las sesiones. A esto se suma la discusión de querer dar la opción a los parlamentarios que quieran postularse al nuevo cargo de gobernador, de volver a su puesto si pierden. Todo esto no ayuda en nada a la ya decaída imagen del Congreso y la poca confianza que la ciudadanía señala tener en esta institución política tan relevante para nuestra democracia.

Para enfrentar lo anterior, se ha propuesto, además de continuar publicando la asistencia diaria de los parlamentarios, controlar su horario de ingreso y permanencia en la sala o comisiones y publicar esta información en el sitio web de la Cámara de Diputados. Asimismo, revisar el monto de la multa actual por inasistencia injustificada, que es de un 1% de la dieta.
Todo lo que redunde en mayor información para la ciudadanía sobre cómo ejercen su labor sus representantes es positivo. Pero para que esto tenga un real efecto, debe publicarse de un modo sencillo y fácil de comprender y en un lugar visible del sitio web del Congreso. La duda que se plantea es si, como ciudadanos, tomaremos en cuenta esta información en las elecciones parlamentarias de este año al momento de decidir nuestro voto, entre otros factores.

Pero además de las medidas anteriores, se requieren otras que sean efectivas en evitar que los parlamentarios cuenten con privilegios que son absolutamente inalcanzables para un ciudadano común. Por ejemplo, en el Senado, si un senador que asume por ocho años decide no asistir a ninguna sesión de sala o comisión, no hay sanción alguna. Además, claramente la falta de un órgano externo de control y fiscalización, como ocurre con Contraloría respecto de la Administración Central, no inhibe ciertas conductas que nos parecen reprochables y con sanciones que no son disuasivas en lo absoluto.

En marzo del 2018 asumirá un nuevo Congreso, elegido bajo un nuevo sistema electoral más proporcional. Se incorporarán nuevos diputados y senadores y probablemente tendremos más mujeres por aplicación de la ley de cuotas. Esperemos que para esa fecha también tengamos cambios importantes en el funcionamiento actual del Congreso y sus reglas, de modo que ciertos privilegios vayan desapareciendo y la confianza ciudadana vaya recuperándose. Necesitamos renovar nuestro Congreso, no solo en rostros, sino también en su funcionamiento.