Es probable que más de alguna vez hayan escuchado que es malo dormir con plantas en el dormitorio. Es un consejo que se ha transmitido de generación en generación pero sin una razón clara.

Al menos en mi caso alguna vez alguien me explicó que las plantas –que durante el día se las dan de buenitas produciendo oxígeno– en la noche se transforman y se ponen a consumir oxígeno. Eventualmente ese gomero que tienen pinta de inocente durante el día podría asfixiarte durante la noche. ¿Qué hay de cierto con esto? Vamos por partes.

En primer lugar, las plantas efectivamente producen oxígeno durante el día gracias a la fotosíntesis. Este proceso, que les permite a las plantas vivir a pesar de que solo les damos agua y no comida, es fundamental para la vida en este planeta. Hasta ahí, bien por las plantas. Pero las plantas también respiran: consumen oxígeno y liberan dióxido de carbono.

Este proceso no ocurre sólo de noche: las plantas también respiran durante el día, pero aparentemente no es para preocuparse porque durante el día los procesos de producción y gasto de oxígeno se neutralizan (cosa que es parcialmente cierta). De noche es otra cosa: en ausencia de luz las plantas no harán fotosíntesis y por lo tanto no producirán oxígeno, pero seguirán respirando, consumiendo nuestro precioso oxígeno.

La pregunta clave es ¿Cuánto oxígeno puede consumir nuestro ficus regalón? La verdad es que muy poco. Haciendo cálculos muy exagerados y en condiciones extremas –una planta grande, que respira mucho en un dormitorio de tamaño mediano y cerrado herméticamente– una planta no consumirá más del 0,03% del oxígeno disponible en una habitación.

Por otro lado, un ser humano en reposo consumirá durante una noche de sueño cerca del 1,5% del oxígeno disponible en una habitación, aunque claramente eso tampoco los matará (aunque si ronca puede ser bastante insoportable). Ya lo saben: su planta regalona no les robará el oxígeno durante la noche, al menos no lo suficiente como para asfixiarlos.