De La Cisterna a Galicia: el desembarco del clan Flores

Luis Valenzuela

Lunes 25 de septiembre de 2017

Nicolás se suma al Club Liceo de La Coruña, donde juega su hermana Catalina. Una coincidencia llevó a que coincidan en uno de los clubes más poderosos del hockey patín a nivel mundial. 

De Madrid, una de las urbes más grandes de Europa, este año Catalina Flores se trasladó a la más reposada La Coruña. La hockista chilena, desde octubre en el Hockey Club Liceo de esa ciudad, vive su segunda temporada en la OK Liga en un entorno mucho más familiar.

Su departamento está a cuadras de su lugar de entrenamiento y a diez minutos de la playa. “Me ha encantado Galicia. Es muy lindo y acogedor”, dice a La Hora la jugadora, cuya primera experiencia en el campeonato hispano fue el Club Patín Las Rozas.

De visita en Chile por las fiestas de fin de año, la Marcianita no retornará sola a Europa. Su hermano, Nicolás Flores, espera su visa para sumarse al equipo B de Liceo, una de las instituciones más poderosas del mundo en la disciplina. “En Chile hubo un mundial Sub 20 en 2007 donde fui figura destacada. Pues bien, resulta que el hijo del presidente de Liceo había sido campeón en ese torneo y me había visto. Al llegar Cata allá, se acordó de mí y me ofrecieron esta oportunidad. Ahora me río solo. Uno nunca sabe cuando lo pueden estar viendo”, dice el jugador de 27 años, desde la Escuela de Hockey de La Cisterna que dirige su padre, Eduardo Flores.

“Esa fue una experiencia enorme, en Argentina hay muy buenos jugadores, encaradores y habilidosos. En España es un hockey más físico, de disciplina táctica y toque rápido, donde se juega muy bien el deporte”, añade el hockista, quien hasta junio defendió Casa de Italia, de Mendoza.

DE GALICIA -DEPORTES  2

El vínculo, en principio, se extenderá hasta junio y contempla que el deportista realice un curso de entrenador de hockey, además de practicar con el plantel que compite en la OK Liga regularmente. “Tengo que llegar y estar a punto enseguida, por eso estoy entrenando a full. Creo que puedo aportar con mi juego. Tengo esta pasión y me voy a jugar el todo por el todo”, avisa.

Con una década de diferencia de edad, en la ciudad gallega los hermanos Flores compartirán techo como en la casa de sus padres en avenida El Parrón. “Siempre le he tenido mucho respeto, porque yo he seguido su ejemplo y el de mi papá. Me voy a sentir más acogida porque el primer año estuve muy sola. Como mi papá fue mi entrenador desde los dos años, lo extrañaba en la cancha y en la casa”, dice la delantera de las Marcianitas en el pasado Mundial de Iquique, donde Chile fue quinto.

Nicolás añade: “Nos vamos a apoyar y entrenar juntos en los momentos libres. Será una experiencia enriquecedora en lo familiar. Cuando no estamos haciendo las cosas bien, somos los primeros en remarcarlo. En ese sentido, vamos a tener un correctivo cercano si no estamos por el camino indicado”.