El insólito culto a difuntos ajenos en pueblo colombiano

Cecilia Rivera

Miércoles 11 de enero de 2017

Fieles “adoptan” cadáveres no identificados, les dan un nombre y los visitan a cambio de favores. La costumbre suele heredarse a nuevas generaciones.

Rendir culto a las almas de los difuntos es una práctica presente en muchas culturas y religiones, ya sea para recordar al ser querido que partió o venerar facultades divinas que les son atribuidas.

En Puerto Berrío, un pequeño pueblo asentado en el borde del río Magdalena, en Colombia, el fervor por las almas del purgatorio sobrepasa lo imaginable. La costumbre más común es “adoptar” muertos ajenos, principalmente aquellos sin nombre (NN), que llegaron arrastrados por el río, víctimas del conflicto entre el gobierno y las guerrillas. Desde la década de 1990 la oficina de Medicina Legal de la localidad ha registrado a unas 160 personas en Condición de No Identificados (CNI) o NN, de acuerdo a información publicada en BBC Mundo.

A diario, decenas de personas llegan al pasillo de los no identificados del cementerio local para visitar a sus difuntos adoptivos y pedirles favores, sobre todo el 2 de noviembre, que se celebra el Día de los Fieles Difuntos. En general, la gente pide por trabajo, salud, dinero o que cuiden a algún familiar. Cuando alguien quiere adoptar un NN escribe sobre su bóveda la palabra “escogido”. Luego, la mayoría le da un nombre al difunto y lo plasma en una placa que colocan sobre su tumba. A veces, esos nombres son los de un familiar desaparecido al que desean llorar en un sepulcro.

Pero la costumbre de pedir favores a los muertos tiene un precio según los habitantes de Puerto Berrío, que están convencidos de que deben “dar para recibir”. Por ello, a cambio de sus peticiones, organizan misas y rezan rosarios en honor a sus difuntos. Además, los visitan seguido y mantienen sus tumbas en buenas condiciones.

La creencia de que las almas de los muertos pueden ayudar y la costumbre de adoptarlos se suele heredar a las siguientes generaciones.