Diego Neira: La promesa que deslumbra en la población Santa Adriana

La Hora

Domingo 22 de enero de 2017
Gente

El joven entrena en la Fundación Futuros Para El Tenis, proyecto que acoge al promisorio valor y que cuenta con canchas de nivel mundial, buscando ser una herramienta para combatir la pobreza.

Cuando se habla de un tenista, siempre se liga a comunas como Vitacura, Las Condes o Providencia. Sin embargo, la historia de Diego Neira da cuenta de las posibilidades de convertir al tenis en un deporte transversal, de la mano de la fundación que llevó este deporte a la población Santa Adriana de Lo Espejo.

El tenista de 16 años es oriundo de Cerrillos, donde hizo sus primeras armas en el deporte. “Me compré una raqueta cuando estaba chico, porque sí. De ahí mi familia me acompañó a raquetear en una cancha de arcilla que había cerca de mi casa. Al tiempo me metí en unas clases dos veces a la semana y me quedé hasta que noté que en ese ambiente no iba a seguir superándome”, dice Neira.

De ahí en más, su camino se cruzó con varias escuelas y clubes de Santiago, hasta que un día conoció a la Fundación Futuros para el Tenis de la Santa Adriana. “Un día vi por internet que se iba a organizar un torneo en la escuela y decidí participar, aparte me quedaba cerca de la casa de mi tía. Ya acá, se me acercó Rodrigo Tapia y me habló del proyecto, entonces decidí unirme”, cuenta.

Tapia es el fundador del proyecto junto a Richard Quintana: comenzó en 2003 y en 2014 se materializó en dos canchas de cemento de primer nivel, con la misma tecnología que se usa en el Masters 1000 de Miami. “Este proyecto es comunitario, no nació del gobierno, ni de la Municipalidad, ni de alguna figura, fue hecho por la Santa Adriana para la Santa Adriana. Yo nací acá y viví la precariedad y las necesidades”, dice Quintana.

Neira-Campeon-Estadio-Croata-Torneo-Proyeccion.

Un Año Exitoso

2016 fue el año más fructífero para Diego Neira, que ganó seis torneos de proyección, entre ellos el del Estadio Israelita, el Club Los Leones y el Estadio Croata. “Nos dio hartos resultados el segundo semestre, conversamos un montón con él, cambiamos su metodología de entrenamiento, lo apretamos un poco más, con mayores exigencias y dio muchos resultados, a los seis meses ya estaban a la vista. Hizo muchas semis, disputó hartas finales en las que también le tocó perder, y nosotros le decíamos que de esas experiencias se aprendía todavía más”, explica Rodrigo Tapia.

“Con él comencé hace poco pero ha mejorado bastante, antes no tenía idea de cómo sacar y ahora tiene un excelente servicio, golpea desde más arriba, son detalles pequeños que va mejorando día a día. Él es disciplinado y se exige constantemente”, afirma Luis Escalona, uno de sus entrenadores.

“Mi meta para este año es estar dentro de los diez mejores entre los 18 años, para eso debo jugar todos los torneos, además tengo que salir de Santiago, eligiendo bien porque igual es caro viajar (…) A mediano plazo espero conseguir un punto ATP, sé que es difícil y para eso tengo que sacrificarme mucho, pero es algo que me propuse y quiero comprometerme a eso. Es una meta mía pero también quiero devolverle la mano a la fundación”, señala el joven tenista.

A tanto ha llegado la influencia de Futuros para el Tenis en Lo Espejo que el propio Hans Podlipnik, jugador que ha representado a Chile en Copa Davis, se comprometió a colaborar, asumiendo la presidencia. “Nuestra primera meta es que los niños no estén en la calle. Después de eso, lograr que los chicos desarrollen un nivel de tenis suficientemente bueno para poder optar a becas académicas en todo el mundo, no sólo en Chile, también en Estados Unidos y Europa, o donde sea. Finalmente, cuando se reciban de sus carreras universitarias, la idea es que ellos puedan retribuir todo lo que la academia les dio, devolver la mano en el fondo”, comenta el tenista.

“Me encanta venir a la fundación porque el ambiente es súper grato. He jugado en otros lugares en donde se trata de entrenar e irte, acá es como una familia, por eso espero cumplir mis metas”, acota Diego. “Él ya tiene sus cosas claras, para tener 16 años es un chico muy maduro, lo que lo hace ser muy exigente con él mismo. Siempre se motiva a superarse. Tiene un nivel de compromiso inmenso con el deporte y la escuela”, afirma Rodrigo Tapia.

A la fecha, Diego se mantiene entrenando en la fundación cinco días por semana, para así representar con orgullo a la Santa Adriana, demostrando que, con apoyo de iniciativas como la de Futuros para el Tenis, el deporte bien puede ser socialmente transversal.