Haitianos en Chile celebrarán su día de independencia

Carlos Fuentealba

Jueves 29 de diciembre de 2016

El 1 de enero representa una catarsis colectiva para todo occidente, en la que se intenta dejar atrás lo malo del pasado y se mira con esperanza al futuro.

Para los haitianos, sin embargo, esta fecha tiene un significado mucho más complejo: ese día, en 1804, Jean Jacques Dessalines proclamó la independencia de Haití, que se transformó en la primera república negra en conseguir su libertad.

Fue el segundo país de América, después de Estados Unidos, en independizarse de Europa y el primero en el que una rebelión de esclavos desembocó directamente en la creación de un Estado.

Por eso, los haitianos celebran el Año Nuevo con un sentimiento especial que no los abandona, pese a haber dejado su tierra. Es el caso de Widner Darelin, quien lleva más de nueve años viviendo en Chile y este año, por primera vez, organizará un evento público para conmemorar esta importante fecha.

Desde las 19 horas de este 1 de enero, convoca a la comunidad haitiana, y a los interesados, a un acto de celebración que se realizará en la Plaza de Quilicura. “Es una fiesta que vamos a organizar para mostrar que nuestra cultura está viva y sigue siendo parte de nuestra vida, que a pesar de estar viviendo en otro país, llevamos a Haití con nosotros”, explica.

Darelin, que administra la página de Facebook “Comunidad haitiana en Chile”, explica que la celebración del Año Nuevo no está completa para ellos si no se reúnen en torno al ritmo del konpa, que es un ritmo bailable, y el vudú, que es lo que escuchan ceremonialmente los creyentes de esa religión.

“También existe una gran proporción de haitianos evangélicos, que celebran esta fecha con una gran misa”, relata.

Emmanuel Ciméus, en tanto, dice que le dará un carácter familiar a esta importante fecha, en su casa de Lo Espejo. “El primero de enero es un día familiar para conmemorar y honrar a nuestros ancestros, a aquellos que no permitieron que siguiéramos siendo esclavos”, indica.

Ciméus llegó a Chile hace cinco años y ahora trabaja atendiendo público en el Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior, al tiempo que estudia trabajo social en la Universidad Miguel de Cervantes.

Con esta vocación, creó la Organización Sociocultural de los Haitianos en Chile (OSCHEC), que presta ayuda a las personas procedentes de ese país que necesitan apoyo idiomático, sanitario o legal.

“Tenemos bastantes tradiciones que vamos a mantener vivas donde vayamos. La principal, para mí, es la sopa de zapallo. En Haití siempre se cultivó mucho zapallo, pero antes los esclavos no tenían derecho a comer lo que cultivaban con sus propias manos. Por eso tomamos sopa de zapallo el 1 de enero, como un símbolo de nuestra libertad”, cuenta.

Ciméus dice que el paso del 2016 al 2017 lo pasará como cualquiera, pero al día siguiente cumplirá con todos los ritos de su cultura. “Nosotros tenemos la costumbre de compartir la comida ese día. Preparamos una comida, cualquier cosa, y se la regalamos a los vecinos. Es una forma de desear que el año que empieza sea próspero para todos”, dice.