Estas son las comunas más inclusivas con los migrantes

Emma Antón

Lunes 12 de diciembre de 2016

A pesar de que en las últimas semanas se ha hecho evidente la falta de una política migratoria actualizada en nuestro país -la vigente data de 1974-, existen diversas instituciones que se han hecho cargo de este tema.

Aquellas con más relevancia son las municipalidades, que han respondido en mayor o menor medida a la realidad que significa la migración en Chile.

Un importante trabajo en la cuantificación y difusión de las acciones y políticas orientadas a abordar la migración es el que desarrolla desde 2014 el Observatorio de Políticas Migratorias.

El proyecto, que funciona bajo el alero de la Universidad Central, cuenta con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt). El equipo de investigadores, encabezado por Luis Eduardo Thayer, ha emitido dos boletines, donde da cuenta de cómo es la situación en la provincia de Santiago, logrando identificar aquellas comunas que más se destacan para incorporar a los inmigrantes a nuestro país.

Un hallazgo importante es que la cantidad de migrantes en una comuna no es un factor decisivo para generar políticas públicas. Por ejemplo, Santiago es la comuna que mayor porcentaje de extranjeros concentra en la provincia de Santiago (28,7% del total de extranjeros) y ha generado un 17,7% del total de las acciones realizadas en toda la provincia.

Las Condes supera el 10% del total de migrantes de la provincia, pero no ha generado ninguna política pública al respecto. Por otra parte está Quilicura, que tiene al 4% de los migrantes, pero es la segunda comuna que más acciones genera (17,4%).

“Las municipalidades son fundamentales porque las personas, cuando tienen problemas, primero acuden a la familia, y en segundo lugar acuden al municipio. Los migrantes muchas veces no tienen redes sociales aquí, entonces la municipalidad se convierte en un lugar significativo para ellos porque los ayudan a sentirse parte de algo, de la sociedad”, dice Thayer, quien también se desempeña como académico en la Facultad de Ciencias Sociales de la U. Central.

El investigador destaca que el caso de Santiago es particular, porque comenzó a generar acciones mucho antes que otras comunas. Sin embargo, hay otros municipios que comenzaron después y están al mismo nivel.

“Hay comunas que empezaron más tarde, pero han tenido una intensidad mucho más fuerte. Por ejemplo, Independencia empezó después de Santiago y ha ejecutado muchas más acciones, entonces eso no se alcanza a visibilizar mucho en las estadísticas”, explica.

El problema más generalizado que se han encontrado en la investigación, aclara Thayer, es que existe poca planificación, y que las acciones que se generan son una respuesta a una demanda.

Las municipalidades van reaccionando, pero hay poca planificación. Yo diría que, salvo en el caso de Quilicura, donde hay unas políticas y una definición de un plan de mediano plazo de intervención, con objetivos, el resto de las comunas opera sobre la base de responder a las demandas y ahí van planificando sobre la marcha”, detalla.

LAS ACCIONES

De acuerdo al director del Observatorio de Políticas Migratorias, las iniciativas dan para todo.

“Hay acciones de todo orden, nosotros sistematizamos todo lo que han hecho las municipalidades que tengan relación con el tema, entonces ahí podemos encontrar desde la creación de un programa especial, hasta la contratación de personas encargadas del tema e, incluso, de invitar a mujeres inmigrantes a la celebración del Día Internacional de la Mujer”, señaló.

En su mayoría, las acciones están enfocadas en la visibilización de la cultura extranjera, es decir, ferias culturales, día de la bandera y actividades de divulgación.

Thayer aseguró que estas medidas son necesarias, pero deben ser acompañadas con otras que faciliten el acceso a los derechos de los migrantes, como vivienda, salud y educación, puesto que son derechos humanos.

También es poco común que las municipalidades se abran a la participación de migrantes en la gestión pública, por lo que el investigador afirma que no se ha dado el paso aún para dar acciones que garanticen sus derechos.

SELLO MIGRANTE

Con el fin de destacar aquellas comunas que trabajan con una perspectiva intercultural, el Departamento de Extranjería y Migración (DEM) lanzó en octubre del año pasado el Sello Migrante, una certificación que, hasta el momento, sólo dos comunas ostentan en la región: Quilicura y Estación Central.

Quilicura cuenta desde hace años con la Oficina de Migrantes y Refugiados, donde se acoge a los inmigrantes que viven en la comuna para apoyarlos e incluso entregarles herramientas para que se inserten en el mercado laboral.
En Estación Central, el alcalde Rodrigo Delgado destaca que “la migración es una realidad que debemos asumir. Y como municipio, decidimos enfrentarla como una oportunidad de desarrollo y crecimiento para la comuna. Estamos generando una serie de políticas, donde destaca el Sello Migrante”.

El reconocimiento del DEM fue otorgado a Estación Central por acciones como la creación de la Oficina Intercultural, donde se ofrece apoyo legal, social, de salud y educación, junto a asistencia económica a los extranjeros de la comuna, con talleres y capacitaciones en oficios.

LAS POLÍTICAS EN LA COMUNA DE SANTIAGO

Santiago es una de las comunas que más acciones ha generado en la provincia, con medidas como el Programa Escuela Somos Todos, un convenio con el Ministerio de Interior y Seguridad Pública, implementado por la Dirección de Educación y la Oficina Migrantes en coordinación con el DEM.

El proyecto tiene por objetivo regularizar la situación migratoria de los niños. Comenzó en 2014 con un piloto en ocho escuelas y hoy se implementa en la totalidad de los establecimientos educacionales públicos de la comuna.

Otra de las medidas que se destacan es el Taller de Integración Lingüística Español-Créole, dirigido a haitianos que necesitan aprender o practicar su español, como así a personas que hablen español y deseen aprender créole.

Desde la Municipalidad de Santiago destacan que el curso tiene un enfoque inclusivo, en el que las diferentes comunidades comparten no sólo la lengua, sino también la riqueza de las diferentes culturas. La iniciativa favorece a superar la barrera idiomática, de modo que la población haitiana tenga mejores oportunidades de inclusión. Además, quienes trabajan en atención de público tienen la oportunidad de aprender créole básico.