La colusión vuelve a las portadas de los diarios y noticieros: una empresa que está en medio de un proceso de investigación por la colusión del papel higiénico, declaró que también habría incurrido en estas prácticas en el mercado de pañales. Este tipo de conductas, además de atentar contra la libre competencia y perjudicar directamente a los consumidores, daña gravemente la imagen y confianza en el empresariado.

La Comisión Engel dedicó un capítulo a propuestas para fortalecer la confianza en los mercados, centrado en atribuciones para su fiscalización eficaz, revisión del gobierno de los entes fiscalizadores y refuerzo de los gobiernos corporativos de las empresas. Dentro del primer tema se propuso fortalecer la delación compensada y los programas de protección a informantes, que han demostrado ser mecanismos eficaces para detectar y perseguir delitos económicos. Asimismo, que las sanciones aseguren la proporcionalidad al daño causado y la aplicación de penas más drásticas.

Esto es precisamente lo que hace la nueva ley de agosto de este año que perfecciona el sistema de defensa de la libre competencia, cambiando las sanciones desde un monto fijo –que muchas veces era sustancialmente inferior a los beneficios obtenidos, razón por la cual básicamente era económicamente más beneficioso coludirse, ser pillado y pagar la multa- a sumas que llegan a dos veces el beneficio obtenido.

Por otra parte, se establecen sanciones penales cuando se incurre en estos delitos con una particularidad, al menos el infractor deberá cumplir un año de cárcel efectiva antes de poder beneficiarse con el cumplimiento de condenas alternativas, como firma mensual, libertad vigilada, etc. Esto no existe para la mayoría de los delitos económicos ni comunes.

También se establecen exenciones o reducciones de las multas en el caso de la delación compensada o cooperación eficaz como herramienta para detectar estos delitos. La investigación de la colusión del papel higiénico y, al parecer también la de los pañales, se basan precisamente en las declaraciones de los responsables. Recientemente la empresa brasileña Odebrecht, amparada en esta figura, reconoció haber pagado sobornos no sólo en dicho país sino en varios más de la región y del mundo.

Como se puede ver, con estos cambios, coludirse ya no será tan beneficioso ni quedará impune. Lamentablemente los hechos ocurridos antes de agosto de este año se rigen por las normas anteriores, bastante más benevolentes. Pero no podemos negar el avance que se ha hecho para perseguir y sancionar este tipo de conductas tan graves y que nos perjudican a todos.