Carrie Fisher, más allá de la Fuerza

Sebastián Alburquerque

Martes 27 de diciembre de 2016

La actriz fue mucho más que la Princesa Leia. Por sus manos pasaron decenas de guiones que se convirtieron en películas exitosas gracias a sus apuntes. La Fuerza era fuerte en Fisher.

George Lucas la convenció de no usar sostenes.
Al empezar el rodaje de Una Nueva Esperanza (1977), Carrie Fisher llegó al set con su vestido blanco, y Lucas, un joven director con apenas dos películas bajo el brazo (American Graffiti y la extraña obra de ciencia ficción THX), le dijo que debía quitarse el sostén. “No puedes usar uno en el espacio”, clamó el director. Fisher le preguntó por qué. “Porque no hay ropa interior en el espacio”, explicó Lucas. Años después, la actriz haría de este intercambio de palabras parte central de su monólogo Wishful Drinking, en que aborda sus adicciones a las drogas, su depresión bipolar y su encasillamiento como actriz.

Fisher contó que Lucas fue a uno de sus shows y en camarines, le explicó el razonamiento detrás de una galaxia muy muy lejana sin ropa interior. “Me explicó que en el espacio no tienes peso, y que así, tu piel se expande. Pero tu sostén no se expande contigo, así que terminas estrangulada por tu propio sostén. Por eso es que no pude usar uno en la primera Star Wars. George de hecho me lo explicó después de un show en San Francisco”, dijo Fisher.

La actriz famosa por interpretar a la princesa Leia Organa, líder de la Rebelión contra el malvado Imperio Galáctico en la saga de Star Wars, murió hoy a los 60 años, días después de sufrir un infarto durante un vuelo entre Londres y Los Angeles.

Con 19 años se hizo con el papel que la haría mundialmente famosa: una joven princesa en medio de una conflicto espacial. Pero en vez de ser el papel de una damisela en apuros, es una monarca que no espera ser rescatada, y cuando la situación lo amerita, dispara un rifle blaster como el mejor de los tiradores. Cuando el repugnante Jabba el Hut la toma prisionera después de un intento fallido por rescatar a su amado Han Solo, la obliga a vestir un bikini dorado. Apenas tiene una oportunidad, Leia ahorca con la propia cadena con que era prisionera a su captor. Esta no es una princesa común. Y nadie la pudo haber interpretado mejor que Carrie Fisher.

La vida personal de Fisher tomó un rumbo oscuro desde el rodaje de El Imperio Contraataca (1980). La actriz vivió una espiral de adicciones. Primero al alcohol, después a la cocaína y después, incluso llegó al opio. “¿Conocen ese dicho que sostiene que la religión es el opio de las masas? Bueno, pues yo tomé masas de opio religiosamente”, contaba Fisher en sus monólogos, décadas después de sus excesos. Sus adicciones nunca fueron un tema tabú para ella.

En 1987 publicó Postales Desde el Filo, una autobiografía disfrazada de novela, en que contaba la historia de una actriz que casi muere después de una sobredosis. El libro se convirtió en película en 1990, con un guión de la propia Carrie Fisher. La crítica alabó los diálogos y las escenas del libro, lo que le permitió a Fisher ser considerada una reputada guionista. Se convirtió en “Script Doctor”, un término usado en Hollywood para referirse a guionistas que contribuyen de manera anónima en un guión. Su nombre no aparecerá en los créditos, pero llegan a reescribir escenas enteras para mejorar las películas.

Por sus manos pasaron decenas de guiones. Arma Mortal 3, Hook, Cambio de Hábito, La Mejor de mis Bodas, e incluso, George Lucas le pidió que revisar los guiones de las precuelas de Star Wars.

A fines de 2015 se estrenó El Despertar de la Fuerza, séptima película de la saga de Star Wars donde Fisher revivió el papel de Princesa Leia. Esta vez, con ropa interior.

“Creo que este sería un obituario espectacular. Siempre les digo a mis amigos más jóvenes que sin importar como me muera, quiero que se diga que me ahogué en la luz de la luna, estrangulada por mi propio sostén“, escribió Fisher en su su monólogo Wishful Drinking.