Cinco puntos en suspenso

Julio Salviat

Lunes 07 de noviembre de 2016

Estuvieron contentos los bolivianos durante toda una mañana. Y eufóricos los argentinos durante un buen rato. Por no saber leer, los primeros, y por no investigar un poquito, los segundos, quedaron convencidos de que la FIFA había revocado la sanción a Bolivia. Los altiplánicos se abrazaron creyendo que se les restituirían los puntos que les habían quitado y los trasandinos respiraron aliviados porque mantenían su quinta posición en las Clasificatorias para Rusia 2018. Al mediodía, un tuit en el sitio oficial de la FIFA les volvió a alargar la cara. Aclaraba que no había restitución, sino derecho a apelar

Lo que parecía hecho consumado (dos puntos más para Chile y tres más para Perú) quedó en suspenso. Y, probablemente, el fallo definitivo se entregue el próximo año. Bolivia recurrirá al Tribunal de Apelaciones de la FIFA y, si le va mal, insistirá ante el TAS, una instancia semejante a La Haya pero dedicada a conflictos deportivos.

Argumento boliviano (apoyado entusiastamente por argentinos, colombianos, uruguayos, ecuatorianos y paraguayos): Chile no cumplió con el requisito de presentar su reclamo en las 24 horas siguientes a lo sucedido.

Argumento chileno: no tenía por qué saber la condición irregular del jugador. Ese trabajo le corresponde a la propia FIFA o, en el peor de los casos, a la Confederación Sudamericana de Fútbol. E insistirá en que Bolivia hizo trampa.

Esperanza boliviana: que la FIFA recule por las presiones de la mitad de los componentes de la Conmebol. O que, si eso no resulta, que el TAS se compadezca por su condición de país chico futbolísticamente.

Esperanza chilena: que la FIFA aplique la regla que tuvo en su mira inicialmente y que, si Bolivia insiste, que el TAS haga lo habitual: respaldar las decisiones del organismo superior del fútbol.

Mientras tanto, Chile está quinto, en zona de repechaje, y sigue vivo el irónico dicho de “anda a reclamarle a la FIFA”.