Cómo el cambio climático podría afectar nuestros vinos

Emma Antón

Domingo 27 de noviembre de 2016

Hace dos semanas se dio a conocer que Chile es uno de los diez países más afectados por el cambio climático, según el reporte del Índice Global de Riesgo Climático 2017, presentado durante la Conferencia de las Naciones Unidas.

Lo que hizo a nuestro país entrar entre las naciones más afectadas fueron las intensas lluvias que ocurrieron en el norte el año pasado. Justamente este fenómeno meteorológico es lo que podría provocar diversos problemas en otras áreas, como la agricultura, siendo una de las ramas más afectada la vitivinicultura.

Chile es internacionalmente reconocido por la calidad de sus vinos, sin embargo, esta condición podría estar en riesgo debido a los diversos cambios que ha tenido el clima en nuestro país.

José Aguirre, gerente agrícola de la Viña Veramonte, ubicada en Casablanca, explica que los principales problemas que han detectado son la menor disponibilidad de agua, lluvias fuera de temporada y más concentradas -que provocan diversas enfermedades en la uva-, y el aumento de temperatura, lo que termina quemando la fruta.

En las zonas donde hay heladas en primavera, a inicio de la brotación, este problema se ha ido acentuando, siendo más recurrentes y más intensas. Por otro lado, cuando empieza el periodo de maduración en verano, la mayor radiación solar y la sequía produce un aceleramiento en la madurez de la uva, entonces hay problemas de calidad porque se quema”, detalla Aguirre.

Además, agrega que “finalmente, a fines de temporada, las lluvias en el periodo de cosecha han dejado de ser ocasionales, provocando hongos y pudrición, mermando la calidad de la producción”.

El gerente agrícola de Veramonte explica que al aumentar la incidencia de pudrición existen dos alternativas: se puede botar la fruta en mal estado, con un efecto directo sobre los costos y rendimiento, o bien se puede cosechar la uva, pero esto afectará directamente la calidad del vino, porque hay un porcentaje importante de uva podrida.

“Todavía hay posibilidades de hacer vitivinicultura en esta zona, cada vez a mayores costos, pero eso es parte del tema de la oferta y la demanda. Aquí se puede hacer de todo, pero depende de los retornos que se tenga en cada cultivo. Si la uva sigue siendo un buen negocio va a seguir habiendo vitivinicultura en esta zona, dependiendo del agua”, destaca.

Patricio Parra, gerente general de Consorcio I+D de la Asociación de Vinos de Chile, indica que como gremio están desarrollando un proyecto junto al Centro de Cambio Global de la Universidad Católica, con el fin de explorar potenciales escenarios que el sector vitivinícola puede enfrentar por el cambio climático.

Podrían haber algunos cambios de locación de algunos valles o sectores, o tal vez una expansión de la frontera vitivinícola hacia el sur. Esto puede generar, quién sabe, alguna oportunidad, no hay que pensar necesariamente desde un punto de vista pesimista”, aseguró.

Además, Parra destaca que es muy difícil predecir si las condiciones de este año son las que permanecerán durante los próximos. “Una cosa es cómo puede afectar a largo plazo y de manera sostenida y otros son los cambios en un año puntual. Nosotros hablamos de potenciales cambios a futuro, pensando cómo podemos generar herramientas que se van dando en ciertas condiciones, para estar más preparado en términos de otras áreas o valles”.

Lo que sí detalla el gerente general de Consorcio I+D es que Chile tiene una gran ventaja, que es una diversidad de clima.

“Si uno lo analiza, a veces existe mucha más diversidad entre la costa y la cordillera, de este a oeste, que de norte a sur. Por lo tanto, por la forma que tiene Chile, por la diversidad de valles, yo creo que es un país en general que, en condiciones de un cambio climático, podría estar potencialmente mejor preparado, porque tiene más lugares donde explorar: zona de costa, zona de cordillera, zonas de valles, que se pueden abrir a otras alternativas”, dice Parra.

Desafíos

Fernando Santibáñez, director del Centro de Agricultura y Medio Ambiente (Agrimed) de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, señaló a La Hora que el cambio climático es un fenómeno que influye sobre un gran número de variables relevantes para la agricultura.

En ese sentido, indicó que el problema más crítico es la disponibilidad de agua, ya que las precipitaciones han disminuido y las cuencas tienen menos cantidad de agua, sobre todo en verano.

“Otro de los efectos es que el aumento de la temperatura que produce significa un aumento en la capacidad de los insectos y las pestes de atacar a los vegetales. Los problemas que tienen que ver con la mantención de la sanidad y la protección de los cultivos, particularmente la viña, va a ir en aumento, y esto ya está siendo un problema muy superior a lo que era en el pasado”, explica.

Un tercer problema que indica el docente de la Universidad de Chile es la aparición de eventos climáticos extremos, como granizo o lluvias muy tardías en primavera, o muy tempranas en otoño. “En la vid ha producido un aumento de enfermedades que pudren la uva y esto se aprecia como un problema importante. Incluso el viento, ya que en las zonas costeras es un problema que se prevé podría causar algunos estragos”.

De acuerdo al director del Agrimed, en Chile ocurre un problema adicional, que es que tenemos zonas especializadas en la producción de vinos blancos y tintos. Un aumento de la temperatura podría significar que algunas zonas, especialmente aquellas que producen variedades blancas, tendrían que desplazarse en la búsqueda de nuevas zonas que tengan las mejores condiciones de producción.

Hay algunas viñas que han buscado suerte en zonas más sureñas, sin embargo, el gerente agrícola de Veramonte destaca que son más bien experimentales, ya que aún no hay un buen resultado.

“No hay un desarrollo masivo, todavía no ha cambiado lo suficiente como para permitir masificarse en zonas donde no había antes cultivo de uvas. Todas esas plantaciones que hay en el sur y que se comenta que se están moviendo, son todas experimentales, no hay nada todavía muy comercial”, dijo.

El peligro de las lluvias inesperadas

El principal problema que tienen las lluvias cuando ya es época de cosecha es que permite el ingreso de bacterias y hongos a las frutas.

El profesor de la Universidad de Chile detalla que una de las principales enfermedades que contraen las frutas es la Botrytis, producida por un hongo que las pudre y que encuentra las condiciones para atacar luego de estas lluvias inesperadas.

“Lo que tiende a pasar es que los hongos y las bacterias están siempre presentes en la naturaleza, en todas las cosas, de manera que las frutas siempre tienen en la superficie lo que se llama las esporas o las semillitas de la bacteria. Ellas necesitan agua para poder germinar y penetrar a la fruta, si no hay agua ella no lo pueden hacer. Es lo mismo que nos pasa con las heridas, cuando nos hacemos una herida muchas veces se nos infecta y es porque la bacteria que nos infectó estaba ahí, a la espera. Lo mismo ocurre aquí, en este caso las lluvias tienden a producir la condición que están esperando las bacterias o los hongos para atacar a la fruta”.