Burgerdog: locura gringa

Sebastián Alburquerque

Viernes 22 de septiembre de 2017

Un burgerdog es una hamburguesa tubular, rellena de queso, y en pan de completo. ¿Raro? Sí, pero en este caso, bastante rico.

Cuesta trabajo entender a los estadounidenses. Analistas políticos todavía se rascan la cabeza tratando de descifrar cómo es que Trump fue elegido presidente. Y como la comida es sólo una cara más de la cultura, lo que comen también cuesta entenderlo. Seguro se ha topado en Facebook con algún video de un gringo friendo algo (¿galletas fritas?, ¿en serio?), y la última tendencia Made in USA en llegar a este país es el burger dog, en un restorán del mismo nombre.

¿Y qué es el burger dog? Es una especie de hamburguesa tubular, rellena con queso, en un pan de completo. Viene a ocupar el espacio que no sabíamos que existía entre el as y la hamburguesa. Burgerdog es un cómodo restorán ubicado en Luis Thayer Ojeda, que ofrece sólo esta creación, además de papas. Hay posibilidad de pedir esta mutación gringa en pollo, cerdo y vacuno, además de papas y limonada. Se pidió una Gringa ($3.850), con cebolla caramelizada y salsa barbacoa hecha por el local. Además, una orden chica de papas de la casa ($1.390), que vienen con páprika y romero (el seco, lamentablemente), y una limonada ($1.000).

Contra todo pronóstico, el burgerdog resultó ser muy rico. La carne estaba bien sazonada, la salsa barbacoa muy bien lograda y la mezcla de todo, en un pan de completo, resultaba agradable. Raro, pero agradable. Quizás el punto bajo es el queso cheddar blanco dentro de la carne, que queda un poco enterrado debajo de tantos sabores fuertes.

Las papas eso sí, se roban la película. Eran cuñas gruesas de papa cocida, fritas con su cáscara. Tan suaves por dentro que parecen papas duquesas.

La limonada estaba sabrosa y hecha con limones de verdad y sin azúcar. Así que en resumen, Burgerdog es un lugar que vale la pena ir para comer algo diferente, extraño, pero bien hecho.

Burgerdog, Luis Thayer Ojeda 95, local 3, Providencia