Reciclaje celular

Gabriel León

Martes 04 de octubre de 2016

Yoshinori Ohsumi es un investigador japonés que tuvo un difícil comienzo en su vida académica. Su tesis de doctorado no fue tan exitosa como pretendía y luego de un frustrante paso por EE.UU. decidió volver a Japón para intentar empezar su propio laboratorio con una línea de investigación que fuera original. La competencia entre grupos de investigación que trabajan en temas similares es muy ruda y Ohsumi prefirió indagar en un área que despertaba poco interés: el reciclaje de los componentes de las células.

Desde la década del 60 se sabía que las células podían reciclar parte de sus componentes a través de un proceso llamado autofagia, literalmente “comerse a sí mismo”. Este proceso había sido descrito y bautizado por el bioquímico belga Christian de Duve, pero la investigación sobre cómo se llevaba a cabo no había despertado gran interés.

Ohsumi decidió estudiar la autofagia ya que sintió una gran curiosidad por entender cómo ocurría este proceso y decidió hacerlo estudiando organismos muy sencillos: las levaduras. Trabajando con un reducido grupo de estudiantes, Ohsumi logró identificar una decena de genes que resultaban esenciales para que ocurriera la autofagia en las levaduras. Por otro lado, y debido al escaso interés que la autofagia generaba, tenía todo el campo disponible para él.

Rápidamente fue claro que los mismos tipos de genes que regulaban la autofagia en levaduras también lo hacían en plantas y animales, particularmente en humanos. No sólo eso, con el tiempo se demostró que cumple un rol tremendamente importante en el funcionamiento del sistema inmune y también en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas -como el mal de Parkinson- y cáncer.

Debido a sus enormes contribuciones en la dilucidación del mecanismo que usan las células para reciclar sus componentes, Yoshinori Ohsumi fue galardonado este lunes con el Premio Nobel de Medicina. Más que merecido.