Nadie cuida el histórico Puente Los Carros

Emma Antón

Martes 25 de octubre de 2016

Permanentemente cerrado. Así se encuentra en la actualidad el puente peatonal Los Carros, el que alguna vez fuera la unión entre el Mercado Central y el Mercado Tirso de Molina.

En septiembre de este año la Municipalidad de Santiago desalojó definitivamente el lugar, argumentando que la construcción tenía problemas estructurales.

Durante el día el puente albergaba a trece comerciantes que tenían autorización para instalarse, pero también a otras personas que vendían productos sin permiso.

Sin embargo, según los locatarios no existiría un peligro de derrumbe y argumentan que el cierre fue por el poco control que tenían las autoridades para fiscalizar el comercio ilegal.

Para Cristián Salazar, investigador y autor del sitio Urbatorium, la principal razón para cerrar el puente “fue la derrota de las autoridades por el intenso comercio informal que allí se había establecido, prácticamente desde sus orígenes. Esto ha provocado un problema funcional, al bloquearse el único paso exclusivamente peatonal entre ambas riberas en el Barrio Mapocho”.

Además, Salazar agrega que lo más notorio es que ha vuelto a convertir al río en un deslinde para la identidad de estos vecindarios comerciales, al quedar separados.

“El cierre del puente ha dejado a la vista y de manera incontestable, la importancia rotunda que tenía su paso sobre el río en la comprensión de una unidad e incluso una identidad común entre ambas riberas del Mapocho, en el barrio de los mercados”, explica.

Su origen

La actual estructura data del año 1889, año en que fue construida por la firma Lever, Murphy y Cía., de Caleta Abarca en Valparaíso, tal y como se recuerda en los accesos al puente. Entre 1890 y 1891 se instaló sobre el Mapocho.

No obstante, sus orígenes se remontan veinte años antes, cuando la Compañía del Ferrocarril Urbano destinó un edificio para reparar carros en el sitio donde se ubica ahora la Vega Chica.

Los ingenieros construyeron un puente adicional, de madera y tensores de acero, que servían para atravesar los tranvías hasta ese sitio, sirviendo también como pasada peatonal sobre el río. De ahí entonces su nombre: Puente de Los Carros, aunque su nombre oficial era Puente del Ferrocarril Urbano”, tal y como precisa Salazar en su sitio Urbatorium.

Para el investigador la importancia del Puente Los Carros es “histórica, cultural e incluso memorial. Aunque el primer puente haya sido cambiado por el actual, la historia de este paso sobre el río se remonta a los tiempos en que aún teníamos en pie el Puente de Cal y Canto”.

También precisó que el puente es un exponente de la arquitectura modular en hierro y un caso interesante de la ingeniería metalúrgica de fines del siglo XIX. Además destaca que es el único que conserva su posición y nombre original, puesto que los otros desaparecieron o fueron reemplazados por otras estructuras, siendo rebautizados.

En el año 1997 se les otorgó a todos los puentes sobre el río Mapocho la categoría de Monumento Histórico Nacional, por lo que la estructura no puede ser reemplazada o derribada. Sin embargo, aún no existen señales que vislumbren el fin del prolongado cierre del Puente Los Carros.