Lo bueno y lo malo de que un barrio sea declarado Zona Típica

Emma Antón

Jueves 06 de octubre de 2016

Hace una semana, la Villa Olímpica de Ñuñoa fue declarada como una Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). El mérito fue de los 12 mil vecinos del sector que después del terremoto del 2010 comenzaron a organizarse para lograr la declaratoria.

Tusy Urra, presidenta de la junta de vecinos 32 de la Villa Olímpica, relató a La Hora que después del 27 de febrero muchos edificios de la zona que se encontraban inhabitables generaron que llegaran muchas inmobiliarias al barrio.

De esta forma, recordó que llegaron a un punto en que debieron decidir si recuperaban su comunidad o si vendían barato lo que alguna vez fue su hogar. Decidieron lo primero.

Nos organizamos como comunidad y buscamos las herramientas legales para proteger el barrio. Junto a un equipo técnico preparamos un expediente que recogía la memoria histórica y arquitectónica del barrio”, explica Urra.

Si bien aún falta el decreto que oficializa la declaratoria para que la Villa Olímpica se una a otras 43 Zonas Típicas de la Región Metropolitana, ya es un hecho que el sector contará con protección legal, que evitará que los edificios sean demolidos.

Ángel Cabeza, director nacional de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) y vicepresidente ejecutivo del CMN, declaró que las Zonas Típicas “establecen formas de protección para los barrios. Esto constituye una herramienta que garantiza a los vecinos, así como a todos los ciudadanos, que dichos espacios no serán destruidos ni transformados en algo totalmente distinto”.

Además, agregó que una declaratoria de este tipo permite mantener y restaurar los espacios de forma normada y de la mano de las autoridades municipales, preservando las características arquitectónicas, estéticas y ambientales propias del lugar.

No obstante, un problema que tiene la Ley de Monumentos Nacionales es que no asegura recursos para mantener, restaurar o reconstruir un inmueble dentro de una zona patrimonial que presente daños.

Oposición

A pesar de la protección que adquiere un inmueble, ya sea de proyectos inmobiliarios u otras circunstancias, hay vecinos que se oponen a esto.

Carolina Lavín, concejala de la Municipalidad de Santiago, ha estado hace más de tres años trabajando con los residentes de los barrios Nueva San Eugenio I, Nueva San Eugenio II, San Vicente, Pedro Montt y Yarur para impedir que el CMN declare estos sectores como Zonas Típicas.

“Para vecinos que viven con una pensión muy baja, inferior a cien mil pesos, la verdad es que para ellos sería una expropiación encubierta. No tienen los recursos para hacer las cosas que les pediría una declaratoria”, indica Lavín.

La concejala también detalla que los vecinos ya cuentan con una protección otorgada por la municipalidad, ya que declaró a los sectores como Zona de Conservación Histórica. Por este motivo, los residentes se oponen a la Zona Típica, ya que implicaría cumplir con más requisitos.

Los que tienen que mantener el compromiso y los recursos para que sea Zona Típica son los propios vecinos y en su gran mayoría es gente muy humilde, entonces no les puedes pedir que asuman esos costos y no hay programas del gobierno ni de las municipalidades que ayuden a mejorar estas condiciones”, explica la autoridad de Santiago.

Además agrega que si un propietario de una casa en una Zona Típica quiere pintar la fachada, hacer una reparación menor o modificar su residencia tiene que consultar antes al CMN y si los cambios se apegan a la estética del sector.

A pesar de esto, se puede postular a recursos públicos para recuperar barrios y espacios públicos a través de programas especializados en patrimonio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

La protección de los municipios

De acuerdo a lo estipulado en la Ley General de Urbanismo y Construcciones, los Planes Reguladores Comunales tienen la facultad de identificar y declarar como Inmuebles y Zonas de Conservación Históricas a construcciones dentro de un municipio. De esta forma, tienen una protección especial según lo que disponga el plan regulador de cada comuna.