Estudio muestra déficit de salas cuna en Santiago

La Hora

Lunes 03 de octubre de 2016

C. Rivera y P. Robledo.

Debido al debilitamiento que le ha producido un cáncer, la abuelita María ya no puede cuidar a su nieta Rafaela González, de dos años.

Además del dolor familiar que ha generado la enfermedad de su madre, a Rommy Guerra (33) también se le produjo un problema práctico, ya que no tiene con quién dejar a su pequeña para poder salir a trabajar.

“Postulé a una sala cuna de Fundación Integra en Estación Central, cerca de mi trabajo, pero me dijeron que no hay cupo y mi hija quedó en una lista de espera. En La Florida, cerca de mi casa, no encontré nada”, relata afligida la funcionaria del SAG.

“Tuve que optar por una sala cuna privada, a la espera que me avisen si se abre un cupo. No sé cuánto tiempo aguante mi presupuesto”, contó Guerra.

Como ella, miles de padres en la Región Metropolitana cruzan los dedos por conseguir un cupo en una sala cuna de la red pública.

Según un estudio realizado por el Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile y el Centro de Inteligencia Territorial (CIT) de la Universidad Adolfo Ibáñez, en el gran Santiago faltan 33.653 vacantes para salas cuna (niños de 0 a 2 años), y se necesitan otros 45.688 cupos para los niveles medio menor y medio mayor (de 2 a 4 años).

En resumen, en la capital se necesitan más de 79 mil vacantes para niños menores de 4 años.

La investigación, que fue financiada por Fondef y contó con el apoyo del Centro de Estudios del Ministerio de Educación, analizó las brechas de la oferta de educación preescolar de la red pública (Junji, Integra y colegios municipales y subvencionados con nivel preescolar) y su demanda potencial en establecimientos de la capital.

“Estamos proyectando un plan de migración para que los cupos de los niveles de transición de los jardines se reconviertan y asistan niños de niveles inferiores”.
María Isabel Díaz, subsecretaria de Educación Parvularia.

La muestra consideró la cantidad de niños cuyos padres están dispuestos a desplazarse para llevarlos a establecimientos preescolares. Se analizaron los niveles socioeconómicos C3, D y E, en los que se enfocan las políticas públicas.

En ese contexto, el estudio no sólo reveló un déficit significativo de vacantes, pues también determinó que las zonas que concentran esas brechas se encuentran en sectores vulnerables de las comunas de Puente Alto, La Pintana, Maipú, Pudahuel, Peñalolén, El Bosque y San Bernardo.

Vacantes

Sin embargo, la medición detectó que en el nivel de transición, que integra prekinder y kinder, la situación es contraria, y la oferta supera a la demanda. Así, se establecieron 34.833 vacantes disponibles que no han sido ocupadas, lo que permitiría comenzar a solucionar el déficit medido en los niveles inferiores (ver recuadro).

Respecto a esta cobertura espacial, el investigador del CIT, Ricardo Truffello, explicó que “se refiere a que hay ciertas manzanas en Santiago que no alcanzan a ningún jardín infantil ni colegio que tenga estos cupos”.

Sin embargo, el investigador precisa que “la distribución de los jardines a nivel territorial es bastante homogénea. No es mala. Hay muy pocos lugares que no tengan un jardín. El problemas es que en los lugares donde vive más gente concentrada no hay suficiente disponibilidad de cupos”.

En ese sentido, el experto asegura que “para un mejor modelo de distribución de oferta y demanda territorial de cupos, hay que distribuir más jardines en lugares en donde efectivamente hay sobredemanda. Pero hay que considerar otros factores de factibilidad”.

Traspasar el sobrecupo de un nivel a otro sería una solución

La subsecretaria de Educación Parvularia, María Isabel Díaz, señaló a La Hora que “más allá de las estimaciones, hoy la Subsecretaría está proyectando un plan de migración para que los cupos de los niveles de transición (prekinder y kinder) de los jardines infantiles se reconviertan, para que asistan niños de niveles inferiores. De esta manera, quedarán aulas disponibles para los niños y niñas en los tramos de 0 a 4 años”.
Eso sí, la autoridad precisó que “este es un trabajo que tiene que ajustarse a las características de oferta y demanda de cada territorio, por lo mismo es un proceso dinámico que se proyecta más allá de una acción específica”.