El pan en Chile

Consuelo Goeppinger

Jueves 27 de octubre de 2016

Hace dos semanas, la Asociación Gremial de la Industria de la Panadería de Santiago (Indupan) eligió la mejor marraqueta de la capital: un concurso que se realiza desde hace seis años y que este año tuvo como ganadora a la Panadería Las Palmeras de la comuna de El Bosque, y a Nibaldo Altamirado –quien elaboró la marraqueta ganadora– como el mejor panadero de este año. El segundo lugar lo obtuvo la Panificadora La Plaza, de Renca; y el tercero la Panificadora Maipo, de Buin. Además, hubo otros siete locales destacados de comunas como La Florida, Independencia, San Miguel, Conchalí y La Cisterna.

El premio para el ganador consistía en una camioneta Baic cero kilómetros. Un gran trofeo para este concurso pero que, comparado con el de otros países, podría ir más allá. Cuando digo esto pienso en Francia –donde valoran el pan tanto o más que en Chile–, ya que también realizan un concurso similar en el que cada año eligen la mejor baguette de París. El ganador no solo se lleva 4.000 euros (poco menos de tres millones de pesos chilenos), sino que se convierte en el proveedor oficial de pan del presidente de Francia durante un año. Más allá del dinero, esto último es un tremendo reconocimiento.

El oficio del panadero y de las buenas panaderías debería ser más valorado y tener un lugar más importante en cada una de nuestras casas; sobre todo en esta época en la que los panes ultra industrializados son los que llevan la delantera del mercado. Una manera de fomentar y apoyar este trabajo –qué vaya que es sacrificado– es comprando en las panaderías de barrio y no en supermercados. Otra es lo que hizo la Panadería San Camilo con su libro “El Pan en Chile”: una bella publicación en la que cuenta no solo su propia historia –tiene más de 130 años de vida– sino de la panadería en Chile, desde sus inicios en el siglo XVII hasta nuestros días. Con fotos hermosas, también incluye información sobre los panes campesinos –tortillas de rescoldo, churrascas y pan amasado–, la hallulla y la marraqueta, el proceso de elaboración del pan y, por supuesto, testimonios de destacadísimos panaderos de panaderías emblemáticas de todo Chile. Un libro precioso, emocionante y muy necesario, una auténtica oda a este noble oficio, que tardó dos años en estar listo. Disponible en las principales librerías del país./