El Corral: Un hallazgo tardío

Ignacio Tobar

Miércoles 19 de octubre de 2016

Las hamburguesas de esta cadena colombiana que lleva varios años en Chile superan ampliamente el promedio. La que combina tocino, queso y cebolla es perfecta.

Aunque la cadena colombiana de hamburguesas El Corral lleva casi una década en Chile, aún no goza de la popularidad que a todas luces merece.

Tiene una oferta bien nutrida, pero la estrella de su carta es una hamburguesa que lleva tocino, queso mozzarella y cebolla grillada. Es una maravilla. De esos platos que al probarlos generan espontáneamente una exclamación de júbilo. Y eso ocurre porque la preparación es casi perfecta.

La generosa porción de carne a la parrilla, bañada en salsa BBQ y cocinada al momento en que se hace el pedido, posee la crocancia que no logran ni la plancha ni el teflón. Y ostenta también esa irregularidad de formas propias de lo hecho en casa. Encima se expande el queso, que sostiene la mejor combinación chatarra: tocino + cebolla. ¿El pan? Parece recién horneado y es pequeño para no robarle el protagonismo a la hamburguesa, un acierto que va contra la corriente nacional a privilegiar la abundancia. Un mix de mayonesa y ketchup completan la preparación que no tarda en llegar a la mesa y a la que le queda muy bien un toque verde de lechuga. La hamburguesa viene acompañada de unas papas fritas McCain con un pichintún de merkén.

El precio parte en $4.500 y sube un poco más dependiendo de lo que uno quiera agregar. Una suma que se paga con gusto si se piensa en otros exponentes del creciente rubro hamburgusero local, que cobran más caro y gozan de una fama algo excesiva.

Otro punto a favor de El Corral es la atención. Puede que en esto ayude el acento y la amabilidad colombianas, que contrastan con esos garzones ineptos y desganados a los que estamos lamentablemente acostumbrados.