Así cuidan a los perros del barrio Franklin

Natalia Heusser

Miércoles 19 de octubre de 2016

Hace cinco años una perrita parecida a un labrador llegó a vivir cerca de la Plaza Huemul del barrio Franklin. Todos los días se instalaba frente a un restorán de comida china, donde fue llamada Camila, como una de las meseras del local.

Dócil y amigable, formó una pandilla con otros dos perros callejeros, Florencia y Cachupín, con los que recorre las calles del sector durante las noches. En esos paseos se ha perdido en varias oportunidades y la han encontrado merodeando el Movistar Arena.

“Hace poco, desapareció una noche que se presentó Luis Fonsi y un vecino me contó que la habían visto vagando en el Parque O’Higgins. La fui a buscar y la traje de vuelta. No es primera vez que lo hace, por eso le decimos que es la chica de los conciertos. Sufro mucho cuando pasa y me da miedo porque no sé cómo cruza la autopista”, dice Jacqueline Bustos, quien vive en el sector de Franklin.

Desde el 2006 que Bustos alimenta a cerca de sesenta perros que viven en este barrio comercial capitalino. Un año después se unió a otros vecinos con quienes formó la Agrupación Perros Franklin-Huemul, que atiende en terreno a perros en situación de calle. “Nos turnamos según el día. Alimentamos a cada perro, les damos agua y les limpiamos sus casas, las que fueron hechas con material reciclado. También tenemos hogares temporales para perros en situación complicada. Por ejemplo, sabemos que el abandono es difícil para un poodle porque son muy delicados, no aguantan mucho en la calle. Por eso son prioridad cuando hay que entregarlos en adopción”, explica Bustos a La Hora.

Camila es el brazo derecho de Bustos. Apenas abre las puertas de su camioneta para visitar a los canes callejeros, Camila se sienta en el puesto del copiloto y la acompaña en las rondas. “Va ladrando por la ventana y cuando está muy cansada se queda dormida y ronca muy fuerte”, señala.

Estas mascotas de Franklin se llevan bien con los humanos. Les gusta jugar con los niños y pasan gran parte del día durmiendo porque prefieren estar activas de noche, cazando ratones y palomas en el sector del persa Biobío y en el Matadero. “Nuestros perros tienen una red de ayuda importante, pues hay otras agrupaciones que colaboran con el cuidado de ellos. Todos están castrados, chipeados, vacunados y varias veces al año hacemos jornadas de adopción para que los perros adultos y los más cachorros encuentren un hogar. Nunca es tarde para que tengan una familia”, afirma Bustos.

De hecho, hace poco se fue Maripepa, una perrita negra de siete años. Un joven operador del Transantiago se encariñó con ella y se la llevó cuando la empresa lo cambió de recorrido. “Ella era muy amorosa y protegía a la gente que vestía el uniforme del Transantiago. Yo la fui a dejar a su nueva casa y me dio mucha pena alejarme de ella, aunque entiendo que ahora estará mejor”, finaliza Bustos.

El twitter de los perros de Franklin-Huemul es @PerrosPlazaHuem.