Universitarios crean prótesis de bajo costo

Cecilia Rivera

Miércoles 28 de septiembre de 2016

A sus diez años, Agustín Ossandón lleva una vida como la mayoría de los niños de su edad. Va al colegio, juega con sus compañeros, ayuda a su mamá en los quehaceres de la casa y comparte tiempo con sus dos hermanas.

Sin embargo, el pequeño tiene una condición especial, pues desde que nació padece braquisindactilia. Es decir, le faltan cuatro dedos de su mano izquierda.

“Me di cuenta de su condición en el parto. Quedé en shock, porque me había hecho cinco ecografías y aparecía todo normal”, cuenta Valeska Saavedra, mamá de Agustín.

Pero su condición nunca ha sido limitante, ya que Valeska le enseñó a usar su mano sin problemas. “Desde chico fui súper estricta, le decía que él podía hacer de todo. Ahora juega, se sube a los árboles, lleva una vida normal”, dice Saavedra.

Pese a que Agustín prácticamente nunca ha sido discriminado, no tener todos sus dedos ha sido un tema complejo para él y que ha repercutido en su autoestima.

“Hace dos años salíamos del colegio y me preguntó: ¿mamá, cuándo me van a crecer mis deditos? Ahí me derrumbé. Tuve que explicarle que eso nunca iba a pasar. Aunque es capaz de todo, le afecta que su manito no sea igual a la de otros niños. Por eso me decidí a buscar una alternativa”, explica Valeska.

Así fue como hace unos meses contactó a ProMedical 3D, empresa que diseña prótesis de manos usando la tecnología de impresión 3D y a muy bajo costo.

“La mano de Agustín es con la figura de Batman y salió cerca de 200 mil pesos, pero una prótesis normal me habría costado como dos millones”, precisa la madre.

Foto: Gabriel Gatica

Emprendimiento

Christopher Cáceres (20) y Gerson Molina (20) estudian en la Universidad de Santiago y son dos de los tres fundadores de ProMedical 3D, que nació como un proyecto para un ramo del colegio y que tomó fuerza a principios de este año.

Hasta ahora los jóvenes han creado nueve prótesis para niños y adultos, las que son elaboradas con PLA, un material biodegradable y que no es tóxico para los usuarios.

En cuanto a las características de las prótesis, los creadores elaboran los aparatos de acuerdo a las necesidades específicas de los usuarios, quienes pueden decidir entre un diseño estándar o uno personalizado.

El valor de los aparatos parte en los 100 mil pesos y puede llegar a poco más de medio millón de pesos. Todo depende de las características que pida el usuario.

El costo es casi diez veces menos de lo que costaría una prótesis tradicional y el tiempo de confección también. Nos demoramos entre dos a cuatro semanas para la entrega”, subraya Molina.

9 prótesis han creado estos jóvenes hasta ahora. 

Los emprendedores explican que para garantizar la calidad y funcionalidad de las prótesis, son asesorados por profesionales de la Facultad de Kinesiología de su universidad.

El paradigma de los jóvenes es que “con una casa y una impresora, puedes cambiarle la vida a una persona. Las prótesis debieran ser un derecho, por eso queremos masificar esta tecnología”, enfatiza Cáceres.

Algunos proyectos a futuro son la confección de prótesis de piernas y la realización de un evento inclusivo en donde personas comunes participen en la confección de una prótesis. La idea es apadrinar a alguien que lo necesite. Para ello, buscan contar con el apoyo económico de empresarios o fundaciones.

Quienes deseen participar, pueden escribir al correo electrónico gerson.molina@usach.cl.

A María siempre le gustó Mega Man

María Villarroel tiene 25 años, es ingeniera ambiental y vive en Osorno. Nació con una malformación congénita en su mano derecha, pero nunca pudo optar a una prótesis funcional por su elevado costo. Gracias a los jóvenes de ProMedical 3D, María hoy cuenta con una prótesis inspirada en el juego de Mega Man.
“No puedo estar más contenta, la recomiendo al mil por ciento, por fin podré hacer los experimentos de laboratorio con ambas manos”, cuenta la joven.

Foto: Gabriel Gatica

Jaime quiere ser como el Hombre Araña

El pequeño Jaime Parada, de cuatro años, es un niño muy inquieto y, pese a que nació sin cuatro dedos en su mano izquierda, vive sus días lleno de energía. Le gusta dibujar y sueña con combatir el mal como lo hace el Hombre Araña. Tanto así, que pidió una prótesis de su superhéroe favorito para jugar con sus amigos y también para poder andar en triciclo.

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