Los obstáculos para recuperar el Palacio Aldunate

Emma Antón

Martes 16 de agosto de 2016

La esquina de calle Ejército con la Alameda pasa inadvertida. Sin embargo, si alguien se detiene a observar, podrá ver una serie de locales comerciales clausurados. Si se va más allá, y se levanta la vista, es posible apreciar una desolada fachada, que si bien tiene algunos detalles bonitos, llaman más la atención los grafitis que hay en ella.
Esto no fue siempre así. A fines del siglo diecinueve, el político y abogado Luis Aldunate Carrera decidió que esa esquina, que en esa época era uno de los sectores más cotizados por la aristocracia chilena, se convirtiera en el lugar donde se edificaría su hogar. La autoría se sospecha que corresponde al arquitecto Teodoro Burchard o a Benito Manheim.
El palacio comenzaba recién en el segundo nivel, ya que el primero era usado por tres casas de renta. Para ingresar a la residencia de los Aldunate había que entrar por avenida Ejército 3, a través de una escalinata que terminaba en un hall decorado con ocho columnas corintias, parqué y vitrales. Por fuera, la estructura terminaba en una cúpula.
Luego de la muerte de Luis Aldunate Carrera, en 1908, el hogar pasa a manos de su viuda, quien permanece en el lugar hasta la década de los veinte. El hijo del matrimonio hereda la casa, pero con el pasar de los años el palacio cambia de propietarios. Si bien se mantuvo la estructura superior del palacio, el primer nivel fue rediseñado para dar cabida a locales comerciales.
Los conservadores y restauradores Mario Rojas y Fernando Imas, creadores de Brügmann, tuvieron la posibilidad de visitar y documentar la abandonada construcción el año 2013, donde pudieron presenciar el deterioro que presentaba el lugar. A pesar de esto los profesionales destacaron que aún se podían apreciar los detalles que decoraron la casa alguna vez, como el ornamento en paredes, cielo y columnas, vitrales y esculturas.

palacioviejo

La destrucción

El inmueble jamás fue declarado Monumento Histórico y tampoco existió preocupación por parte de las autoridades de restaurarlo o mantenerlo. Por este motivo, era muy probable que el destino del palacio no fuera muy auspicioso y estuviera expuesto a peligros como derrumbes, vandalismo o demolición por proyectos inmobiliarios.
No obstante, no fue eso lo que pasó. Durante la madrugada del 10 de noviembre de 2013, en Santiago se decretó una alarma de incendio debido a que el palacio Aldunate se estaba quemando.
Al parecer, una falla en el sistema eléctrico inició la emergencia, la que consumió todo el interior de la construcción. Lo que no fue destruido por el incendio quedó sepultado por el derrumbe de la techumbre.
Lo único que se salvó fue la fachada.
Para Mario Rojas no hay mucho que se pueda recuperar más allá del exterior del palacio. Durante su visita, que fue dos semanas antes del incendio, pudieron realizar un plano del lugar, que hasta entonces no existía.
“Nunca nadie se preocupó de buscar información o hacer un levantamiento de planos u ornamental. Sin esa investigación es bien poco lo que puede hacer un restaurador. En el caso hipotético de que hubiera un magnate que quisiera gastarse la plata del mundo y reconstruirla, ¿cómo es posible si no se tiene información del palacio? Nosotros tenemos algunas fotografías, pero más que eso tendrías que recuperar a partir de hipótesis”, indica Rojas.
A juicio de los profesionales, el frontis siempre es recuperable, pero detallan que en nuestro país se da mucho la tendencia de fijarse en el exterior, cuando la gracia que tenía justamente el palacio Aldunate, junto con muchos otros edificios históricos de Chile, se encontraba en su interior.
En la actualidad el palacio continúa clausurado, con todos los escombros y restos de lo que alguna vez fue una bella construcción ubicada en un sector privilegiado de Santiago.