Uno, dos... el retorno del hit punk latino

Ignacio Tobar

Lunes 04 de julio de 2016

La banda trasandina repasará en Chile su disco ¿Y ahora qué pasa, eh?, que contiene el éxito Uno, dos, ultraviolento.

Hay una suerte de mito fundacional del punk en Argentina. En 1977 un chico apodado Hari B envió una carta a la revista Pelo donde se autodenominó como el primer punk del país.

Hari B era el alias de Pedro Braun, que a los 17 años retornaba de unas vacaciones por Londres con su familia de origen polaco. De la isla se trajo discos fundamentales desde la cuna del punk, que aún no llegaban a Buenos Aires. Aunque se dice que ya en 1964 Los Saicos, una banda formada en Lima, Perú, adelantó lo que sería el movimiento en Inglaterra, a nivel masivo el punk tomó forma, en este lado del mundo, en Argentina.

Así, en plena dictadura de Videla, Hari B comenzó a buscar músicos a través de avisos en los diarios. Los Testículos fue el primer nombre de la banda que en 1981 pasaría a llamarse Los Violadores, cuyo enemigo íntimo sería Sumo, comandados por Luca Prodan, el italiano que había vivido el estallido del rock en Londres y que moriría en 1987 convertido en un ícono del rock trasandino.

Luego de años tocando en el circuito underground bonaerense, en 1985 la banda que apelaba a la estética de los Sex Pistols, emerge con su disco fundamental Y ahora qué pasa, eh?. Hari B había dejado la banda que quedó conformada por Pil Trafa, Stuka, Robert Wojtehk “Polaco” Zelazek y Sergio Gramática. Ese histórico cuarteto repasará su inmortal placa el 20 de agosto en el Teatro Caupolicán, noche que cerrarán con el tema Uno, dos ultraviolento, su máximo hit y en términos comerciales la canción de punk latinoamericano más famosa de los años 80.

Débochcas y Málchicos

Inspirado en el filme La naranja mecánica (1971), de Stanley Kubrick, Stuka compuso el tema tomando palabras de la jerga juvenil creada por el novelista Anthony Burgess para su novela del mismo nombre (1962) en la que se basó Kubrick para su película. Por ello, la canción de Los Violadores arranca con la Novena sinfonía de Beethoven, ya que el personaje de la cinta es un sujeto violento y fanático del compositor alemán. Débochcas (muchachas), scharros (nalgas) y Málchicos (muchachos) son palabras que Stuka tomó de la jerga llamada Nadsat, inventada por Burgess y que muchos cantaron en los años 80 sin entender bien su sonido ni significado, pero tomados por la fuerza del tema que en 4 minutos y 12 segundos se hizo un espacio en la historia del rock argentino.

Pseudo punkito

El tema lanzado hace poco más de 30 años puso por fin a Los Violadores a la altura de Sumo, rey absoluto del underground post dictadura en Argentina. El mismo año Sumo lanzó el tema La rubia tarada, una postal crítica de la vida de los jóvenes adinerados de Buenos Aires que se concentraban en el barrio de Belgrano, de donde provenía Hari B. Sumo venía tocando la canción mucho antes de editarla y la segunda estrofa que versaba “un pseudo punkito con acento finito” -interpretación a cargo del mimo y amigo de Prodan, Geniol- estaba dedicada a Los Violadores y representaba el odio del tano contra la clase más acomodada de la capital trasandina.

Haciendo eco a esa vieja rencilla, diversos medios argentinos hablaron de reconciliación cuando en abril pasado Los Violadores homenajearon a Sumo en el Luna Park al cantar precisamente La rubia tarada invitando al escenario a Geniol.

En Chile la banda repasará su trayectoria que suma 10 discos de estudio, e incluirá La rubia tarada junto con El ojo blindado, otro éxito de Sumo, como para confesar que ya no son tan ultraviolentos como hace tres décadas.