Restaurador busca crear un museo de bicis

Cecilia Rivera

Jueves 07 de julio de 2016

Cuando Hans Alemany tenía 18 años ingresó a la carrera de Arquitectura. En la misma época, en la casa de su abuelo, descubrió una bicicleta tipo mini de la década del ‘70 que fue de su padre.

“Estaba toda oxidada, en muy mal estado. La miré y me enamoré de la bici, empecé a trabajar en ella y fui aprendiendo en el camino cómo debía repararla”, cuenta a La Hora.

Como notó que tenía habilidad para la restauración, dejó sus estudios universitarios y se dedicó completamente a las bicicletas antiguas.Partió arreglando minis porque creía que al no tener tantas piezas eran más sencillas.

Cuando ya había reparado cerca de veinte llegó a sus manos una bicicleta con frenos de varilla de la década de 1940, lo que significó todo un desafío.

“Estoy trabajando para que mi colección crezca y abrir un museo gratuito, aunque no dejaré de llevar la muestra por todo el país”.

“Siempre me dediqué a reparar bicicletas antiguas y de a poco se fue formando el conocimiento, pero soy sobre todo autodidacta: en el taller aprendí con las primeras bicis que me llegaron”, explica.

El joven imprime un sello personal a las bicicletas que repara, pues trata de trabajar con las piezas originales. “En Chile es difícil encontrar tantas cosas. Las piezas fabricadas en Inglaterra o Italia, europeas en general, desaparecieron con la arremetida de los mercados chino y taiwanés. Cuesta mucho encontrar repuestos de la marca original, pero a eso me dedico y cada vez que voy a un persa o taller pregunto por piezas y a veces sacan cajones con cosas. Ahí siempre encuentro algo”, detalla.

En cuanto a los clientes, el experto asegura que son diversos. Mientras unos buscan reparar sus bicicletas para volver a utilizarlas, otros lo hacen para guardarlas como recuerdo o revenderlas a coleccionistas. Un arreglo puede llegar a los 300 mil pesos y depende del tipo de bicicleta, el nivel de deterioro que ésta tenga, el tiempo que demore la reparación y la dificultad para encontrar o importar las piezas desde otros países.

Museo itinerante

Hoy Alemany tiene 28 años y es dueño de su propio taller, Retro Cycles, en la comuna de San Miguel. No sólo restaura bicicletas de terceros sino que tiene una colección de 50 bicicletas antiguas, con modelos desde la década de 1930 hasta 1990.

“Desde que empecé con esto me transformé en un busquilla. Compro bicicletas antiguas que la gente tiene botadas en sus casas, porque no todos ven el valor sentimental de éstas”, enfatiza.

Actualmente recorre la Región Metropolitana en una muestra itinerante, donde además de exhibir su colección él y su equipo desarrollan diversos talleres para la comunidad. Sin embargo, aunque quiere extender su exhibición a todos los rincones del país, Hans se ha propuesto crear un museo estable en la capital, “donde las personas puedan apreciar el valor de estos aparatos de forma gratuita”, puntualiza.

Para ello, está buscando el patrocinio de diversas marcas relacionadas al ciclismo y no descarta postular a algún programa de financiamiento del gobierno.